¿Cuán estrictos hay que ser en niños y adolescentes?

Autores/as

  • María Gandolfo Hospital Pedro Elizalde, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Palabras clave:

diabetes, niños, adolescentes

Resumen

Estudios clínicos de referencia demostraron que optimizar el control glucémico reduce las complicaciones vasculares en pacientes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2). Al mismo tiempo, debe evitarse aumentar el riesgo de complicaciones agudas, cuidar la calidad de vida, y en niños y adolescentes garantizar un crecimiento y desarrollo adecuados. La educación diabetológica es un pilar fundamental.

Las tecnologías avanzadas, que incluyen el monitoreo continuo de glucosa (MCG) y los sistemas de infusión automatizada de insulina (AID), representan un cambio de paradigma. Estas herramientas disminuyen el riesgo de hipoglucemias graves, corrigen automáticamente hiperglucemias y alivian la carga. Se recomienda utilizarlos independientemente de la edad, control metabólico o tiempo de evolución.

En 2024, ISPAD actualizó los objetivos glucémicos en niños y adolescentes:

El estándar de hemoglobina glicada (HbA1c) se mantiene en ≤7,0%. Sin embargo, estableció una nueva meta más estricta de ≤6,5%, en pacientes con acceso a tecnologías avanzadas (MCG o AID) si no impacta negativamente en la calidad de vida. En pacientes con DM 2, se fija en ≤6,5% desde el diagnóstico, debido al rápido deterioro de las células beta y la progresión acelerada de complicaciones asociadas.

Para el monitoreo con MCG, las metas de TIR proponen más del 70%. No obstante, para alcanzar HbA1c ≤6,5%, puede requerirse TIR superior al 80%. Adicionalmente, emerge el Tiempo en Rango Estrecho (TITR, 70–144 mg/dL) como métrica de mayor sensibilidad para evaluar variabilidad glucémica.

En concordancia, para el automonitoreo capilar establece objetivos de 70-144 mg/dL preprandiales y antes de dormir (este último puede flexibilizarse a 180 mg/dL) y 70-180 mg/dL posprandial. Es complementario al MCG o debe realizarse al menos seis veces por día en usuarios de insulina.

Lamentablemente, la mayoría de los pacientes no logra alcanzar los objetivos. Otros factores biopsicosociales y las diferencias en el acceso al sistema de salud determinan los recursos disponibles para el cuidado crónico. Por este motivo, las estrategias clínicas y objetivos glucémicos deben individualizarse, siendo indispensable reevaluarlos periódicamente, para evitar la inercia terapéutica. Es nuestro deber siempre buscar disminuir la brecha entre la realidad clínica y los objetivos glucémicos recomendados lo más temprano posible.

Biografía del autor/a

María Gandolfo, Hospital Pedro Elizalde, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Hospital Pedro Elizalde

Citas

I. ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2024: Glycemic Targets. Horm Res Paediatr 2024;97:546–554

II. American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes. 14. Children and adolescents: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care 2026; 49(Suppl. 1): S297–S320

III. ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2024 Diabetes Technologies: Glucose Monitoring. Horm Res Paediatr 2024;97:615–635

IV. Caracoche L, et al. Primer registro multicéntrico de la situación del cuidado de la diabetes mellitus tipo 1 en niños, adolescentes y adultos jóvenes en la Argentina: características clínicas y de tratamiento. Revista SAD 2025; 59 (Sup 2):37-39

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Simposios parte 10