El ejercicio como terapia no farmacológica

Autores/as

  • Martín Rodríguez Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Instituto de Clínica Médica y Diabetes, Mendoza, Argentina

Palabras clave:

ejercicio, diabetes

Resumen

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad metabólica, cardiovascular, muscular e inflamatoria, por lo que el ejercicio debe considerarse una intervención terapéutica central y no solo una recomendación complementaria. Durante la contracción muscular, se activa una vía de captación de glucosa parcialmente independiente de la insulina, mediada por la translocación de GLUT-4, activación de AMPK, señalización por calcio, participación de AS160/TBC1D4, proteínas Rab, RAC1 y aumento del flujo sanguíneo microvascular. La interacción entre la insulina y el ejercicio permite comprender cómo el músculo esquelético capta la glucosa durante la actividad física y cómo, luego del esfuerzo, aumenta su sensibilidad a la insulina para reponer glucógeno. Estos mecanismos mejoran la utilización de glucosa y de ácidos grasos, reducen la lipotoxicidad y favorecen las adaptaciones mitocondriales.

El músculo esquelético debe entenderse, además, como un órgano endocrino. A través de mioquinas y exerquinas, el ejercicio induce comunicación con el tejido adiposo, el hígado, el sistema cardiovascular, el hueso y el cerebro. La IL-6 liberada por el miocito durante el ejercicio no reproduce necesariamente el perfil inflamatorio de la IL-6 derivada de macrófagos; por el contrario, participa en respuestas antiinflamatorias, estimula IL-1ra e IL-10 y contribuye al metabolismo energético. Esta visión ayuda a explicar por qué el entrenamiento regular reduce la inflamación crónica de bajo grado, la grasa visceral, el estrés oxidativo y el riesgo cardiometabólico.

La evidencia clínica muestra que el ejercicio mejora la HbA1c, la presión arterial, la composición corporal, el perfil lipídico, la capacidad funcional y la calidad de vida. El fitness cardiorrespiratorio es un potente predictor pronóstico y debería considerarse un verdadero signo vital. Sin embargo, la implementación continúa siendo un desafío. En un estudio multicéntrico argentino en adultos con DM2, el 52,3% presentó bajo nivel de actividad física; las principales barreras fueron falta de voluntad, falta de energía y falta de tiempo, y el bajo nivel de actividad se asoció con mayor edad, HbA1c, IMC, sexo femenino y falta de apoyo social.

Por ello, la prescripción debe ser individualizada, progresiva y realista: reducir sedentarismo, interrumpir períodos prolongados sentado, promover actividad cotidiana, indicar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado y agregar fuerza dos a tres veces por semana. El ejercicio es una poli píldora biológica, accesible y potente para la DM2.

Biografía del autor/a

Martín Rodríguez, Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Instituto de Clínica Médica y Diabetes, Mendoza, Argentina

Especialista en Medicina Interna, Nutrición y Diabetes, Área de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición, Facultad de Ciencias Médicas

Citas

I. Pavarotti MA, Rodríguez M. Cascada de señalización de la insulina y la actividad física para el transporte de GLUT-4 y la captación de glucosa en el músculo esquelético. Revista de la Sociedad Argentina de Diabetes. 2023;57:121-139.

II. Gómez Martin C, Pomares ML, Muratore CM, Avila PJ, Apoloni SB, Rodríguez M, Gonzalez CD. Level of physical activity and barriers to exercise in adults with type 2 diabetes. AIMS Public Health. 2021;8(2):229-239. doi:10.3934/ publichealth.2021018.

III. Richter EA, Sylow L, Hargreaves M. Interactions between insulin and exercise. Biochemical Journal. 2021;478:3827-3846.

IV. Kanaley JA, Colberg SR, Corcoran MH, et al. Exercise/Physical Activity in Individuals with Type 2 Diabetes: A Consensus Statement from the American College of Sports Medicine. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2022.

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Simposios parte 15