Innovación y alternativas farmacológicas para uso en la persona que vive con obesidad

Autores/as

  • María Yuma Hospital Italiano, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Palabras clave:

obesidad, drogas

Resumen

La terapéutica farmacológica de la obesidad atraviesa una revolución sin precedentes, impulsada por la alta precisión neuroendocrina en la regulación de la homeostasis energética1. En este contexto, las nuevas alternativas farmacológicas redefinen por completo el abordaje de esta enfermedad.

En el grupo de tratamientos inyectables, las moléculas multireceptor han demostrado magnitudes de descenso ponderal comparables a la cirugía bariátrica metabólica, asociadas a beneficios a nivel cardiovascular, renal y hepático. Los coagonistas de GLP-1 y glucagón (survodutida, pemvidutida y mazdutida) combinan el efecto incretínico con la capacidad del glucagón para incrementar el gasto energético y oxidación lípídica hepática, posicionándose como herramientas claves en la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y esteatohepatitis. Asimismo, retatrutida, un triagonista de los receptores de GLP-1, GIP y glucagón, marca un hito de eficacia de pérdida de peso con reducciones del 20% junto a la optimización metabólica. Por su parte Maridebart cafraglutida (MariTide) una conjugación péptido-anticuerpo, que combina el agonismo e GLP-1 con el antagonismo de GIP; introduce un innovador esquema de dosificación mensual con pérdidas ponderales del 16,2% y sólida protección metabólica1-3.

Asimismo, los análogos de amilina de acción prolongada regulan la ingesta mediante circuitos independientes de las incretinas. Este grupo abarca desde agonistas selectivos del receptor de amilina (eloralintida) y no selectivos (cagrilintida y petrelintida), hasta coagonistas unimoleculares (zenagamtide o amicretina combina semaglutida con un análogo de amilina no selectivo) que logra un descenso cercano al 24% o combinaciones bimoleculares (cagrilintida con semaglutida)1-3.

En búsqueda de una pérdida de peso de alta calidad, cobra especial valor la preservación de la masa magra con agentes anabólicos o anticatabólicos. Entre ellos el  bimagrumab (antagonista del receptor de activina tipo II) reduce selectivamente la masa grasa a la vez que promueve el incremento y desarrollo muscular1-3.

Por otra parte, las terapias orales impulsan un cambio de paradigma clave en adherencia y accesibilidad. Las moléculas pequeñas no peptídicas como el orforgliprón (agonista parcial del receptor de GLP1 de alta afinidad) eliminan las rigurosas condiciones de ayuno de las moléculas peptídicas (semaglutida oral), simplificando la posología diaria, optimizando costos y sorteando barreras logísticas de producción y distribución1-3. 

Sin embargo, la evidencia confirma que la interrupción del tratamiento conlleva ganancia ponderal y retorno del riesgo cardiometabólico, por eso el verdadero desafío trasciende la sofisticación molecular, y exige asegurar el acceso global equitativo, la sostenibilidad terapéutica y la articulación desde la atención primaria1.

Biografía del autor/a

María Yuma, Hospital Italiano, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Médica especialista en Nutrición, Magister en Diabetes; Médica de Planta Sección Nutrición, Servicio Clínica Médica

Citas

I. Petersen J, Finan B, Johansen VBI, et al. The evolving landscape of obesity pharmacotherapy. Nat Rev Drug Discov. 2026;25:619-47. https://doi.org/10.1038/s41573-026-01427-1

II. Lempesis IG, Dalamaga M. Obesity pharmacotherapy reimagined: The era of multi-receptor agonists and next-generation metabolic modulators, perspectives and controversies. Metabolism Open. 2026;30:100463. https://doi.org/10.1016/j.metop.2026.100463

III. Gonzalez-Rellan MJ, Drucker DJ. New molecules and indications for GLP-1 medicines. JAMA. 2025;334(14):1231-4. https://doi.org/10.1001/jama.2025.14392

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Publicado

01-10-2026

Número

Sección

Simposios parte 20