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<issn></issn>
<publisher>
<publisher-name></publisher-name>
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</permissions>
</article-meta>
</front>
<body>
<p>https://doi.org/10.47196/diab.v57i3.728</p>
<p>DOCUMENTO INTERSOCIETARIO</p>
<p><bold>Toma de posición. Efecto de los iSGLT-2 sobre la presión
arterial, el daño vascular, la enfermedad renal y el riesgo
cardiovascular asociado</bold></p>
<p><italic><bold>Position statement. Effect of SGLT2-i on blood
pressure, vascular damage, kidney disease, and associated cardiovascular
risk</bold></italic></p>
<p>Coordinador general:</p>
<p>1-Felipe Inserra(Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial,
SAHA)</p>
<p>Coordinadores:</p>
<p>2- Ezequiel Forte (Sociedad Argentina de Cardiología, SAC)</p>
<p>3- Alicia Elbert (Sociedad Argentina de Diabetes, SAD)</p>
<p>4- Gabriel Waisman (Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial,
SAHA)</p>
<p>5- Carlos Castellaro (Sociedad Argentina de Nefrología, SAN)</p>
<list list-type="order">
  <list-item>
    <p>Médico Nefrólogo, expresidente de la Sociedad Argentina de
    Hipertensión Arterial, miembro de los Comités de Salud Renal y de
    Hipertensión Arterial y Daño Vascular, Sociedad Argentina de
    Nefrología, Director de la Maestría de Mecánica Vascular e
    Hipertensión Arterial, Universidad Austral, Doctor <italic>Honoris
    Causa</italic>, Universidad Maimónides, Ciudad Autónoma de Buenos
    Aires, Argentina</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Médico Cardiólogo, miembro titular de la Sociedad Argentina de
    Cardiología, <italic>Fellow</italic> de la Sociedad Interamericana
    de Cardiología, Director del Consejo de Cardiometabolismo de la
    Sociedad Argentina de Cardiología, asesor científico del Comité de
    Obesidad y Diabetes de la Federación Argentina de Cardiología,
    Coordinador del Área Comunidad de la Sociedad Interamericana de
    Cardiología, Director Médico en CENDIC, Concordia, Entre Ríos,
    Argentina</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Médica Nefróloga especializada en Diabetes, Directora del Centro
    de Enfermedad Renal e Hipertensión Arterial (CEREHA), exmédica
    investigadora asociada de la División de Diabetología, Hospital de
    Clínicas José de San Martín, Universidad de Buenos Aires (UBA),
    asesora del Comité de Nefrología de la Sociedad Argentina de
    Diabetes y del Comité de Metabolismo de la Sociedad Argentina de
    Ne-frología, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Médico Internista, Profesor Titular, Maestría de Mecánica
    Vascular eHipertensión Arterial, Universidad Austral, Mé-dico de
    Planta del Instituto Cardiovascular Lezica, exjefe del Servicio de
    Clínica Médica y exjefe de Hipertensión Arterial, Hospital Italiano
    de Buenos Aires, expresidente de la Sociedad Argentina de
    Hipertensión Arterial, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
    Argentina</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Médico Nefrólogo, Magíster en Hipertensión Arterial, Ser-vicio de
    Nefrología del Centro de Educación Médica e In-vestigaciones
    Clínicas (CEMIC), Profesor Titular de Medicina del Instituto
    Universitario (IUC, CEMIC), Subdirector de la Maestría de Mecánica
    Vascular e Hipertensión Arterial, Universidad Austral, Ciudad
    Autónoma de Buenos Aires, Argentina</p>
  </list-item>
</list>
<p>Contacto del autor: Felipe Inserra</p>
<p>E-mail: felipe.inserra@gmail.com</p>
<p>Fecha de trabajo recibido: 30/06/23</p>
<p>Fecha de trabajo aceptado: 28/09/23</p>
<p><bold>Conflictos de interés:</bold> los autores declaran que no
existe conflicto de interés</p>
<p><bold>RESUMEN</bold></p>
<p>Un nuevo y sorprendente paradigma se ha conformado con la llegada de
las “gliflozinas”. Más allá de su acción antihiperglucémica, estos
fármacos han impactado centralmente en la terapéutica de las
alteraciones cardio-vásculo-reno-metabólicas responsables de las
enfermedades más prevalentes que abordamos en la práctica clínica. Los
inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 (iSGLT-2) ayudan a
controlar y reducir la progresión del daño de órgano blanco.</p>
<p>En esta Toma de Posición, cuatro de las Sociedades Médicas vinculadas
con estas temáticas acordaron plasmar el conocimiento de este
esperanzador fenómeno generado por más de 7500 publicaciones difundidas
en los últimos 10 años sobre el beneficio de las “gliflozinas”.
Decidimos revisar de manera rigurosa las evidencias experimentales y los
múltiples trabajos controlados que muestran sus efectos metabólicos,
vasculares, cardíacos, renales y también celulares, incluyendo aspectos
no resueltos y advertencias acerca de las precauciones en su uso.</p>
<p><bold>Palabras clave:</bold> gliflozinas; protección renal;
protección cardíaca; protección vascular; efectos en células y
organelas.</p>
<p><bold>ABSTRACT</bold></p>
<p><italic>A surprising new paradigm has been established with the
advent of &quot;gliflozins&quot;. Beyond their antihyperglycemic action,
these drugs have significantly impacted the therapeutics of
cardio-vascular-renal-metabolic disorders responsible for the most
prevalent diseases we address in clinical practice. Sodium-glucose
cotransporter type 2 (SGLT-2 i) inhibitors help control and reduce the
progression of target organ damage. In this Statement of Position, four
of the Medical Societies linked to these issues agreed to reflect the
knowledge of this hopeful phenomenon generated by more than 7,500
publications published in the last ten years on the benefit of
&quot;gliflozins&quot;. We decided to rigorously review the experimental
evidence and the multiple controlled works showing its metabolic,
vascular, cardiac, renal, and cellular effects, including unresolved
aspects and warnings about the precautions in its use.</italic></p>
<p><italic><bold>Key words:</bold> gliflozins; renal protection; cardiac
protection; vascular protection; effects on cells and
organelles.</italic></p>
<sec id="introducción">
  <title>INTRODUCCIÓN</title>
  <p>Un nuevo y sorprendente paradigma se ha conformado con la llegada
  de las “gliflozinas”. Más allá de su acción antihiperglucémica, estos
  fármacos han impactado centralmente en la terapéutica de las
  alteraciones cardio-vásculo-reno-metabólicas responsables de las
  enfermedades más prevalentes que abordamos en la práctica clínica. Los
  inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 (iSGLT-2) ayudan
  a controlar y reducir la progresión del daño de órgano blanco.</p>
  <p>Las evidencias experimentales y clínicas que confirman las acciones
  protectoras cardíacas, renales y vasculares han sido abrumadoras en
  los últimos años. También han surgido otros beneficios inesperados de
  estas drogas para entidades clínicas diversas. Si bien los mecanismos
  de acción aún no están totalmente dilucidados, rápidamente se ha ido
  sumando mayor comprensión en relación al tema.</p>
  <p>En la búsqueda de fármacos que mejoren el control glucémico sin
  incrementar el riesgo cardiovascular, este grupo farmacológico superó
  ampliamente su expectativa inicial. En prácticamente todos los órganos
  estudiados se demostró protección. Eso solo puede entenderse si
  aceptamos que estas drogas tienen como efecto principal la protección
  del funcionamiento celular y de la integridad de diversos tejidos que
  constituyen los órganos. Incluso seriamente se piensa, en base a
  evidencias experimentales, en la prevención primaria de varias
  enfermedades frecuentes.</p>
  <p>En esta Toma de Posición, cuatro de las Sociedades Médicas
  vinculadas con estas temáticas acordaron plasmar el conocimiento de
  este esperanzador fenómeno generado por más de 7.500 publicaciones
  difundidas en los últimos 10 años sobre el beneficio de las
  “gliflozinas”. Decidimos revisar de manera rigurosa las evidencias
  experimentales y los múltiples trabajos controlados que muestran sus
  efectos metabólicos, vasculares, cardíacos, renales y también
  celulares, incluyendo aspectos no resueltos y advertencias acerca de
  las precauciones en su uso.</p>
  <p>Un coordinador general y uno por cada sociedad, junto con 10
  referentes y un revisor externo por cada una de ellas, conformaron un
  total de 50 profesionales que respondieron las 10 preguntas acordadas
  sobre los aspectos centrales de estas drogas.</p>
  <p><bold>PREGUNTA 1: ¿Cuáles son los mecanismos metabólicos propuestos
  para la protección vascular, renal y del daño cardiovascular asociado
  a la enfermedad renal crónica de los iSGLT-2?</bold></p>
  <p><italic>Luciana González Paganti (SAN), Cristina Faingold</italic>
  <italic>(SAD), Paula Pérez Terns (SAC), José Alfie (SAHA)</italic></p>
  <p>Los iSGLT-2 ejercen efectos protectores cardiorrenales a través de
  una serie de mecanismos posibles. Actúan inicialmente en el riñón, en
  el túbulo contorneado proximal (TCP), donde inhiben un 30-50% de la
  reabsorción de glucosa y de sodio, y reducen así los niveles de
  glucosa plasmática. Sin embargo, la protección cardiorrenal podría
  responder a mecanismos pleiotrópicos, independiente de los beneficios
  metabólicos en la diabetes mellitus (DM), ya que la mejoría clínica
  ocurre tanto en personas con DM y enfermedad renal crónica (ERC)
  estadios 3 y 4, donde tienen un menor efecto glucosúrico, así como en
  personas sin DM.</p>
  <p><italic>Reducción de la hiperfiltración glomerular e inhibición de
  la secreción de renina</italic></p>
  <p>El efecto sobre la reabsorción de los iSGLT-2 en el TCP genera un
  incremento de la llegada de sodio a la mácula densa, restaurando el
  mecanismo alterado de retroalimentación del túbulo glomerular. En
  consecuencia, revierte el tono de la arteriola aferente de
  vasodilatación a vasoconstricción<sup>1</sup>. La mayor llegada de
  sodio a la mácula densa también inhibe la secreción de renina por las
  células yuxtaglomerulares adyacentes<sup>2</sup>, lo cual dilata la
  arteriola eferente. La combinación de vasoconstricción aferente con
  dilatación eferente reduce la presión intraglomerular y la
  hiperfiltración.</p>
  <p><italic>Activación de las señales de deprivación de energía celular
  y autofagia, e inhibición de los mecanismos inflamatorios</italic></p>
  <p>Los iSGLT-2 bloquean la reabsorción de glucosa desde el lado
  luminal de las células del TCP renal, con reducción de la glucosa
  intracelular, disminuyendo la absorción de glucosa hacia la sangre por
  parte de los GLUT-2. A nivel cardíaco, los GLUT-1 y GLUT-4 que
  contienen los miocitos, pueden bloquearse por interacción directa
  intracelular de los iSGLT-2 y contribuir a una menor entrada de
  glucosa a la célula. La caída de glucosa intracelular activa a la AMPK
  (<italic>adenosine monophosphate activated protein kinase</italic>,
  proteína quinasa activada por monofosfato de adenosina), la cual
  fosforila las proteínas que inhiben la señalización de mTORC1
  (<italic>mammalian target of rapamycin 1</italic>, diana de rapamicina
  en células de mamífero). Actuando a semejanza de la deprivación
  energética, los iSGLT-2 activan las SIRTs (sirtuinas) y el
  PGC1-<bold>α</bold> <italic>(peroxisome proliferator activated
  receptor</italic> <bold>γ</bold> <italic>coactivator
  1</italic>-<bold>α</bold>, coactivador gamma 1-alfa activado por el
  proliferador de peroxisomas), y estimulan así la autofagia mejorando
  el funcionamiento celular, como se desarrollará más
  adelante<sup>3</sup>.</p>
  <p>El aumento de eritropoyetina por la iSGLT-2 es un marcador de la
  activación de las vías de señalización de deprivación de nutrientes.
  Alternativamente, la interacción directa de los iSGLT-2 con SIRT1
  (sirtuin 1) participa de la activación del HIF-2<bold>α</bold>
  (<italic>hipoxia inducible factor-2</italic><bold>α</bold>),
  contribuyendo al aumento en la producción de eritropoyetina. En
  promedio, el hematocrito aumenta entre 2 y 4%, y varía de manera
  inversa con el grado de disfunción renal. El aumento del hematocrito
  contrarresta la contracción de volumen plasmático inicial derivada de
  la diuresis osmótica y de la natriuresis<sup>4</sup>.</p>
  <p>Se postula que los iSGLT-2 modifican la programación celular, desde
  el programa de defensa propio de la DM hacia el programa de latencia
  que remeda al estado de hibernación, en el cual el organismo almacena
  combustible, inhibe la tasa metabólica y reduce la secreción de
  insulina. La disminución de la insulinemia junto con el aumento del
  glucagón activa la lipólisis, oxidación de ácidos grasos, aumentando
  la producción de cuerpos cetónicos. Los cuerpos cetónicos son un
  supercombustible que genera ATP (<italic>adenosine
  triphosphate</italic>, adenosín trifosfato) de manera más eficiente
  que la glucosa o los ácidos grasos libres, lo cual representa un
  cambio fundamental del metabolismo energético de los tejidos,
  incluyendo al corazón y los riñones disfuncionales<sup>5</sup>.</p>
  <p>Entre los mediadores del programa de latencia se encuentran el
  factor de crecimiento de fibroblastos (FGF) 21, la activación de FOXO
  1 (<italic>forkhead box protein O1</italic>), AMPK y el gen supresor
  de tumores p53. Este último promueve la detención del ciclo celular,
  reprime la transcripción de GLUT-1 y GLUT-4, disminuye la glucólisis,
  promueve la gluconeogénesis y activa la autofagia. El p53 es cofactor
  de PGC-1<bold>α</bold> en la activación de PPAR-<bold>γ</bold>
  (<italic>peroxisome proliferatoractivated receptor</italic>
  <bold>γ</bold>, receptor gamma activado por el proliferador de
  peroxisomas). La activación de los PPAR-<bold>α</bold> induce la
  autofagia y la expresión de FGF213.</p>
  <p><italic>Inhibición de la actividad del intercambiador
  Na<sup>+</sup>/H<sup>+</sup> en los cardiomiocitos</italic></p>
  <p>La activación del intercambiador Na<sup>+</sup>/H<sup>+</sup> (NHE)
  conduce a la sobrecarga de Ca intracelular promoviendo el desarrollo
  de hipertrofia cardíaca, fibrosis y disfunción contráctil. A pesar de
  que los SGLT-2 no son detectables en cardiomiocitos, su inhibición
  reduce la actividad del cotransportador NHE tipo 1 en cardiomiocitos
  humanos en grado comparable al cariporide, contribuyendo a su
  mecanismo cardioprotector<sup>6</sup>.</p>
  <p><italic>Reducción del estrés oxidativo, inflamación y
  fibrosis</italic></p>
  <p>Los iSGLT-2 disminuyen los marcadores inflamatorios circulantes y
  su expresión en tejidos. El aumento de la proporción intracelular
  AMP/ATP (adenosín monofostato/ adenosín trifosfato) activa la
  señalización de AMPK/NOS (<italic>AMP-activated protein kinase/nitric
  oxide synthetase</italic>, proteína cinasa activada por AMP/óxido
  nítrico sintetasa) y aumenta el óxido nítrico (ON). La activación de
  AMPK favorece la actividad de la NOS, e inhibe la activación de Rac1 y
  la translocación a la membrana de Rac1 y p47phox, disminuyendo la
  actividad de NADPH (<italic>nicotinamide adenine dinucleotide
  phosphate</italic>, nicotinamida adenina dinucleótido fosfato) oxidasa
  y la producción de superóxido, atenuando la inflamación. Todo ello
  aumenta la biodisponibilidad de tetrahidrobiopterina, cofactor clave
  para el acoplamiento de NOS. La hiperglucemia estimula la señalización
  TGF-<bold>β</bold>/Smad y la inhibición de la actividad de
  AMPK<bold>α</bold>, y aumenta en la secreción de colágeno por los
  fibroblastos, lo cual es revertido por los iSGLT2. Los iSGLT-2
  disminuyen el número de células M1 proinflamatorias y aumentan las M2,
  con acción antiinflamatoria<sup>7,8</sup>.</p>
  <p>Hay una clara inhibición del sistema nervioso simpático que podría
  ser mediado por la disminución de la insulinemia y el aumento de los
  cuerpos cetónicos<sup>9</sup>.</p>
  <p><italic>Disminución de la presión arterial</italic></p>
  <p>El efecto en la presión arterial (PA) puede atribuirse a
  natriuresis o a una leve disminución del peso. Los efectos
  pleiotrópicos sobre la actividad neurohormonal, la rigidez arterial y
  la función endotelial podrían contribuir<sup>10,11</sup>. Los iSGLT-2
  mejoran la rigidez arterial, reducen la actividad del sistema
  simpático que aumenta debido a la hiperglucemia y la hiperinsulinemia,
  mejoran el ritmo circadiano y la variabilidad de la PA, suprimen el
  sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA), reducen el estrés
  oxidativo y mejoran la disfunción endotelial. La disminución de la PA
  reportada por los trabajos controlados randomizados, como en los de la
  vida real, fue entre 3-5 mmHg en la PA sistólica y de ~2 mmHg en la PA
  diastólica. Se debe tener en cuenta que, con los tratamientos
  antihipertensivos basales, la mayoría de los pacientes tenía valores
  normales de PA al ingreso a los estudios y no todos eran
  hipertensos.</p>
</sec>
<sec id="bibliografía">
  <title>BIBLIOGRAFÍA</title>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p>Cherney DZ, Perkins BA, Soleymanlou N, Maione M, Lai V, Lee A,
      Fagan NM, Woerle HJ, Johansen OE, Broedl UC, von Eynatten M. Renal
      hemodynamic effect of sodium-glucose cotransporter 2 inhibition in
      patients with type 1 diabetes mellitus. Circulation. 2014 Feb
      4;129(5):587-97. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.005081.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Shin SJ, Chung S, Kim SJ, Lee EM, Yoo YH, Kim JW, Ahn YB, Kim
      ES, Moon SD, Kim MJ, Ko SH. Effect of sodium-glucose cotransporter
      2 inhibitor, dapagliflozin, on renal renin-angiotensin system in
      an animal model of type 2 diabetes. PLoS One 2016 Nov
      1;11(11):e0165703. doi: 10.1371/journal.pone.0165703.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Packer M. Critical reanalysis of the mechanisms underlying the
      cardiorenal benefits of SGLT-2 inhibitors and reaffirmation of the
      nutrient deprivation signaling/autophagy hypothesis. Circulation
      2022 Nov;146(18):1383-1405. doi:
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    </list-item>
    <list-item>
      <p>Theofilis P, Oikonomou E, Tsioufis K, Tousoulis D. Diabetes
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    </list-item>
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    </list-item>
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    </list-item>
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    </list-item>
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    </list-item>
    <list-item>
      <p>Trum M, Riechel J, Lebek S, Pabel S, Sossalla ST, Hirt S, Arzt
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    </list-item>
  </list>
  <p><bold>PREGUNTA 2: ¿Qué mecanismos de protección vascular de los
  iSGLT-2 tienen evidencia experimental?</bold></p>
  <p><italic>Ezequiel J. Zaidel (SAC), Ernesto A. Aiello (SAHA), Diego
  H. Rigo (SAN), Pablo Arias (SAD)</italic></p>
  <p>Se realizó una revisión de la bibliografía existente sobre la
  protección vascular de los iSGLT-2. Los resultados se agruparon en
  función del lecho vascular evaluado y las acciones farmacológicas a
  nivel endotelial y del músculo liso. También se analizaron los efectos
  indirectos y los potenciales efectos directos.</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p><italic>Efectos en la vasculatura arterial sistémica.</italic>
      Empagliflozina demostró reducción de la presión diastólica en
      modelos murinos<sup>1,2</sup> mediante vasodilatación (reducción
      de las concentraciones de sodio y calcio intracelular en las
      células musculares lisas vasculares)<sup>3</sup>, reducción de la
      disfunción endotelial, incremento de ON, reducción del estrés
      oxidativo, inflamación<sup>4</sup> y la consecuente mejoría en la
      rigidez arterial<sup>5</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Efectos en la aterosclerosis.</italic> Los iSGLT-2
      presentarían efectos antiaterogénicos, principalmente mediando
      vías de señalización de los macrófagoscélulas espumosas. Las
      acciones antiateroscleróticas clínicas se desarrollarán en otra
      pregunta.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Efectos de iSGLT-2 en la microvasculatura
      renal</italic>. Incrementa la expresión del factor de crecimiento
      endotelial vascular (<italic>vascular endothelial growth
      factor,</italic> VEGF), con reducción de la fibrosis
      intersticial<sup>6</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Efectos en la hipertensión pulmonar.</italic> Se
      observó una reducción de las presiones pulmonares, así como
      remodelado vascular positivo y efectos benéficos en el ventrículo
      derecho<sup>7,8</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
    </list-item>
  </list>
  <p><italic>Acciones farmacológicas a nivel vascular de los
  iSGLT-2</italic></p>
  <p>Una revisión sistemática de ensayos preclínicos<sup>9</sup> halló
  18 estudios de modelos animales y 9 estudios <italic>in
  vitro</italic>. Los mismos sugieren que los iSGLT-2 provocan
  beneficios cardiovasculares <italic>off-target</italic> al modular la
  activación de células endoteliales (CE) vasculares y mejorar la
  disfunción endotelial. Los estudios <italic>ex vivo</italic> e
  <italic>in vitro</italic> respaldan un posible efecto de clase de los
  iSGLT-2. Se observaron también efectos antiinflamatorios vasculares
  independientes de su efecto hipoglucemiante. Dicho metanálisis no
  dilucida entre un efecto directo a nivel endotelial o del músculo
  liso, o si los efectos son secundarios. Otro trabajo realizado en
  células de cordón umbilical humanas <italic>ex vivo</italic> confirmó
  un efecto sobre CE<sup>10</sup> que podría suponer que existan SGLT-2
  en las CE humanas, o que los iSGLT-2 se unan a otros sitios celulares,
  o ambas. En función de ello, una de las posibles dianas evaluadas es
  el intercambiador sodio/hidrógeno (NHE) implicado en la patogénesis de
  diversas enfermedades cardiovasculares. La inhibición del NHE por
  iSGLT-2 podría ser protectora en diversas patologías
  cardiovasculares.</p>
  <p>Se ha demostrado vasodilatación de las arterias coronarias de
  corazón aislado luego de 30 minutos de tratamiento con empagliflozina
  y canaglifozina<sup>11</sup>. Dado que el bloqueo del NHE endotelial,
  con el antagonista específico cariporide, revierte el aumento del
  calcio intracelular, la expresión reducida de la óxido nítrico sintasa
  endotelial (<italic>endothelial nitric oxide synthase,</italic> eNOS)
  y la producción reducida de ON de las CE, la vasodilatación coronaria
  inducida por los iSGLT-2 podría estar relacionada con el bloqueo del
  NHE. Otros estudios demostraron que los iSGLT-2 inhiben el NHE con el
  consecuente incremento de ON. A nivel renal, se observó un efecto en
  los NHE3 directamente a nivel tubular<sup>12,13</sup>.</p>
  <p><italic>Presencia de SGLT-2 a nivel vascular y potenciales efectos
  directos</italic></p>
  <p>Diversos investigadores han propuesto que los beneficios observados
  en los ensayos clínicos podrían atribuirse a efectos directos. En
  dicho sentido, una revisión sistemática publicada
  recientemente<sup>14</sup> resume la existencia de SGLT-2 en
  diferentes células vasculares. La expresión de SGLT-2 se detecta en
  cultivos de CE humanas del cordón umbilical, de la aorta y de la
  arteria coronaria humana. Los transportadores parecen
  funcionales<sup>15,16</sup>. En modelos animales se detectó SGLT-2
  funcional en endotelio coronario, periférico y
  aórtico<sup>17,18</sup>.</p>
  <p>En las células del músculo liso vascular murinas<sup>19</sup> y
  humanas<sup>20</sup> también se comprobó la presencia de SGLT-2</p>
  <p><italic>• Interpretación de los resultados.</italic> Los iSGLT-2
  producen protección vascular.</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p>El grado de certeza acerca de sus efectos indirectos es elevado
      en cuanto a los efectos vasodilatadores, antiinflamatorios,
      reducción de radicales libres y rigidez vascular. La inhibición
      del SGLT-2 a nivel renal, con la consecuente natriuresis y
      glucosuria, provocaría la activación de las diferentes vías
      relacionadas con la protección celular, y uno de los mediadores
      potenciales es el intercambiador sodio-protón (NHE).</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Los beneficios vasculares de los iSGLT-2 se observaron en
      diferentes lechos (periférico, renal, coronario, aorta, y
      pulmonar) y con todos los iSGLT-2 (efecto de clase).</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>En los últimos años aumentó la evidencia acerca de los efectos
      directos en las CE y del músculo liso vascular de diferentes
      órganos, sin embargo, su papel en la enfermedad vascular no está
      del todo dilucidada.</p>
    </list-item>
    <list-item>
    </list-item>
  </list>
</sec>
<sec id="bibliografía-1">
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    </list-item>
  </list>
  <p><bold>PREGUNTA 3: ¿Qué mecanismos de protección renal de los
  iSGLT-2 tienen evidencia experimental?</bold></p>
  <p><italic>Joaquín González (SAD), Carlos Buso (SAC),</italic></p>
  <p><italic>Luis María Pupi (SAHA), Marcelo Orías (SAN)</italic></p>
  <p>En condiciones normales, la glucosuria es nula debido a la acción
  de los SGLT, cuyo mecanismo de acción es captar glucosa y sodio del
  extracelular, y liberarlos en el intracelular en una proporción 1:1.
  Existen transportadores SGLT-1 y SGLT-2. Los SGLT-2 se ubican en el
  segmento S1 del TCP y son responsables de aproximadamente el 90% de la
  reabsorción renal de glucosa, mientras que los SGLT-1 se ubican más
  distales en segmento S2/S3 del TCP y reabsorben ~del 10% restante de
  la glucosa filtrada<sup>1</sup>.</p>
  <p>A mayores niveles glucémicos, aumenta la cantidad de glucosa
  filtrada y, consecuentemente, la tasa de reabsorción se incrementa
  progresivamente hasta un cierto punto conocido como capacidad máxima
  de reabsorción de glucosa (Tmáx). En la DM se da una respuesta
  adaptativa, incrementándose la Tmáx como consecuencia de la
  estimulación del SGLT-2, que aumentan su expresión más de tres veces,
  por lo tanto se incrementa la capacidad renal de reabsorción de sodio
  y glucosa<sup>2,3</sup>.</p>
  <p>En el aparato yuxtaglomerular, las células de la mácula densa
  liberan ATP al intersticio de manera proporcional a la concentración
  de (cloruro de sodio, CLNa). La adenosina derivada del ATP es
  mediadora de la regulación de la retroalimentación tubuloglomerular.
  La reducción del sodio en el túbulo contorneado distal (TCD) producida
  por el aumento de SGLT-2 en pacientes con DM reduce la liberación de
  adenosina y consecuentemente se dilata la arteriola aferente,
  aumentando la presión intraglomerular y generándose hiperfiltración.
  Los iSGLT-2, al aumentar la llegada de sodio al TCD, reducen la
  liberación de adenosina, se contrae la arteriola aferente y de esta
  manera se corrige la hiperfiltración<sup>4</sup>. Así, el aumento del
  aporte de sodio al TCD, como resultado del bloqueo SGLT-2,
  contrarresta la hiperfiltración y la hipertensión glomerular,
  características de la DM<sup>5</sup>. El bloqueo SGLT-2 produce
  vasoconstricción aferente con disminución de la presión
  intraglomerular y caída del filtrado glomerular (FG) de 4-6
  ml/min/1,73m<sup>2</sup> <sup>6</sup>. Debemos destacar que a pesar de
  la caída inicial del FG, los fenómenos hemodinámicos resultan en
  disminución en la albuminuria y una atenuación en la progresión de la
  enfermedad renal en el seguimiento según se desarrollará más
  adelante.</p>
  <p>Los iSGLT-2 poseen efecto uricosúrico a través de su acción sobre
  la isoforma b del transportador SLC2A9<sup>7</sup>. Además, los
  iSGLT-2 favorecen la uricosuria por aumento de la expresión de GLUT9 y
  por efectos indirectos en la acción de URAT1 <italic>(renal urate
  anion transporter 1</italic>, transportador renal de anión urato
  1)<sup>8</sup>.</p>
  <p>En humanos se demostró la presencia de SGLT-1 en la mácula densa.
  En modelos animales el aumento del aporte de glucosa tubular es
  censado por SGLT-1, el cual aumenta la expresión de NOS1,
  incrementando el ON y provocando así la dilatación de la arteriola
  aferente<sup>9</sup>.</p>
  <p>La reducción en el FG también disminuye el transporte tubular y la
  consecuente demanda metabólica, lo que permite mejorar la oxigenación
  cortical renal. A su vez, el bloqueo SGLT-2 desplaza la reabsorción de
  sodio y glucosa a la médula renal, lo cual induce aumento del consumo
  de oxígeno medular, favoreciendo la liberación del factor inducible
  por hipoxia (HIF-1 y HIF-2) que provocan el aumento de la
  eritropoyetina, lo que mejora la oxigenación cortical y también del
  resto de los tejidos<sup>10</sup>.</p>
  <p>En orina de modelos murinos con DM, se observa un índice
  lactato/piruvato que refleja un aumento de la glucólisis mitocondrial,
  especialmente a nivel del TCP. Esto revierte con el uso de iSGLT-2,
  dado que favorece una distribución más uniforme de la carga metabólica
  entre corteza y médula renal<sup>11</sup>.</p>
  <p>En animales diabéticos, se pierde el balance entre los procesos de
  fisión y fusión mitocondrial que se asocian a alteraciones en la
  función de las mitocondrias. El proceso suele generar la pérdida de
  integridad de la membrana de la organela y fragmentación mitocondrial.
  Los procesos de fusión mitocondrial dependen de la mitofusina 1 o 2,
  de una proteína llamada Opa1, de la generación de ROS
  <italic>(reactive oxygen species,</italic> especies reactivas de
  oxígeno) y de TGF-<bold>β</bold>, los cuales modifican su expresión en
  DM condicionando apoptosis celular. Estudios con diferentes iSGLT-2
  mostraron restaurar la expresión de estos mediadores disminuyendo el
  proceso de apoptosis celular<sup>12</sup>.</p>
  <p>La menor reabsorción de sodio y glucosa por iSGLT-2 en el TCP
  reduce la actividad ATPasa y la conversión de ATP a ADP (adenosín
  difosfato). Como observamos, hay menores concentraciones de glucosa
  intracelular que activan la AMPK, que fosforila las proteínas
  reguladoras que inhiben la señalización de mTORC1. La supresión de
  mTORC1 reduce la expresión de mediadores inflamatorios, la glucólisis
  y, consecuentemente, la injuria renal<sup>13</sup>.</p>
</sec>
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  <p><bold>PREGUNTA 4: ¿Qué mecanismos de protección cardiovascular con
  los iSGLT-2 tienen evidencia experimental?</bold></p>
  <p><italic>Nicolás Renna (SAHA), Enrique Fairman (SAC), Carlos
  Castellaro (SAN)</italic></p>
  <p>La evidencia del beneficio de los iSGLT-2 en los pacientes con
  insuficiencia cardíaca (IC) con fracción de eyección (FEY) reducida o
  preservada, y con o sin DM, es definitiva. La pregunta es a través de
  qué mecanismos se produce este beneficio. En otras secciones se
  plantearon mecanismos a nivel vascular, renal y sistémico, por lo cual
  aquí nos centraremos específicamente en los efectos cardíacos.</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p><italic>Remodelado ventricular</italic>. Los iSGLT-2 favorecen
      el remodelado ventricular en pacientes con IC. Entre los pacientes
      con DM con disfunción sistólica, el estudio SUGAR DM<sup>1</sup>
      demostró reducción de volúmenes ventriculares medidos por
      resonancia magnética cardíaca. El estudio EMPA TROPISM<sup>2</sup>
      comprobó también por resonancia cardíaca que empagliflozina reduce
      volúmenes y masa ventricular en pacientes con deterioro de la
      función ventricular sin DM.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Inhibición del NHE.</italic> La evidencia de la acción
      descripta de iSGLT-2 sobre el NHE no es homogénea. La inhibición
      del mencionado intercambiador reduciría los efectos tóxicos
      intracelulares que puede producir el exceso de Na+ a nivel
      intracelular del cardiomiocito y a la vez contribuye a disminuir
      la concentración intracelular de Ca++ a dicho nivel. Si bien el
      efecto sobre NHE1 se ha descripto, existen dudas sobre cuál es la
      real importancia que tienen los iSGLT-2 sobre este
      mecanismo<sup>3</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Producción de cuerpos cetónicos.</italic> El efecto
      glucosúrico de los iSGLT-2 simula un estado de inanición en el
      organismo que provoca lipólisis y producción de cuerpos cetónicos,
      que sirven también como fuente energética. Se ha postulado que el
      aumento de los cuerpos cetónicos podría ser responsable del
      beneficio de las gliflozinas<sup>2</sup>. Sin embargo, la
      producción de cuerpos cetónicos se encuentra de por sí
      incrementada en el contexto de la IC, por lo que es dudosa la
      trascendencia clínica de este efecto, que no pudo demostrarse en
      estudios experimentales<sup>2</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Fagocitosis, autofagia y degradación
      lisosomal.</italic> No es claro el mecanismo preciso, pero los
      iSGLT-2 provocan -a través de la estimulación de sensores de
      deprivación nutricional (fundamentalmente SIRT)- el estímulo de la
      autofagia. Estos efectos descriptos con más detalle en otra
      pregunta, contribuyen a preservar la integridad celular, evitar la
      apoptosis, aumentar los efectos antioxidantes y antiinflamatorios
      y también son una fuente energética. Algunos autores jerarquizan a
      este mecanismo como decisivo para los efectos cardíacos de las
      gliflozinas<sup>2</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Disminución de la grasa epicárdica.</italic>
      Especialmente en el paciente con IC con FEY preservada, el aumento
      de la grasa epicárdica produce efectos perjudiciales debido a una
      restricción en el llenado, pero también a los efectos
      inflamatorios de esta grasa. La grasa epicárdica es responsable de
      la producción de citoquinas inflamatorias, aldosterona y
      neprilisina, todas responsables de la progresión de la enfermedad.
      La disminución de la grasa epicárdica generada por las gliflozinas
      sería otro mecanismo que explica el beneficio de estas
      drogas<sup>2</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Otros efectos.</italic> El efecto natriurético provoca
      retroalimentación tubuloglomerular al aumentar el suministro de
      sodio a la mácula densa en el aparato yuxtaglomerular, lo que
      lleva a la vasoconstricción de la arteriola renal aferente y
      disminución de la presión intraglomerular con la consiguiente
      reducción de la hiperfiltración glomerular. La secreción de renina
      con el tratamiento con iSGLT-2 debe inhibirse mediante el aumento
      de la reabsorción de Na+, pero podría estimularse mediante la
      reducción de la PA y los volúmenes de fluidos corporales. iSGLT-2
      reducen las ROS vasculares, la inflamación<sup>3</sup> y mejoran
      la biodisponibilidad del ON<sup>4</sup> y, en consecuencia, la
      función endotelial y la rigidez arterial<sup>5,6</sup>. Todo ello
      podría reducir la PA. A través de NHE1, los iSGLT-2 pueden causar
      vasodilatación y aumentar el ON<sup>7</sup>. Es probable que estos
      efectos endoteliales de iSGLT-2 contribuyan a la protección contra
      el daño orgánico.</p>
    </list-item>
    <list-item>
    </list-item>
  </list>
</sec>
<sec id="bibliografía-3">
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    </list-item>
  </list>
  <p><bold>PREGUNTA 5: ¿Qué mecanismos de protección vascular con los
  iSGLT-2 tienen evidencia clínica? ¿Qué eventos vasculares
  reducen?</bold></p>
  <p><italic>Alejandro De Cerchio (SAHA), Gustavo Lavenia(SAN), Fabiana
  Vázquez (SAD), Ezequiel Forte (SAC)</italic></p>
  <p>La evidencia clínica de protección vascular de los iSGLT-2 se
  centran sobre tres mecanismos que se asocian con lesión: 1) reducción
  de la PA; 2) mejoría de la función endotelial; 3) disminución de la
  rigidez arterial.</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p><italic>Efectos sobre la presión arterial.</italic> La
      reducción de la PA es uno de los efectos clínicos más estudiado de
      los iSGLT-2. En el ensayo EMPA-REG OUTCOME se observó una
      reducción de 2-3 mm Hg en la PA sistólica en el grupo de
      empagliflozina<sup>1</sup>. Asimismo, en el estudio CANVAS, la
      terapia con canagliflozina disminuyó la PA sistólica y diastólica
      en 3,9 mm Hg y 1,4 mm Hg respectivamente<sup>2</sup>. En otros
      estudios clínicos, dapagliflozina y ertugliflozina también
      redujeron la PA entre 2 y 5 mm Hg<sup>3</sup>. Por su parte, en el
      estudio EMPA-REG BP empagliflozina a dosis de 10 y 25 mg/día
      redujo la PA sistólica media ambulatoria de 24 h en 3,4 y 4,2 mm
      Hg respectivamente y la PA diastólica en 1,4 y 1,7 mm Hg
      respectivamente<sup>4</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Efectos sobre la función endotelial.</italic> La
      disfunción endotelial se ve exacerbada por trastornos metabólicos
      y está involucrada en la fisiopatología de las complicaciones
      cardiovasculares. En el estudio DEFENCE se observó que la
      dapagliflozina mejoró la función endotelial (vasodilatación
      mediada por flujo) en pacientes con DM2 y mal control metabólico
      posiblemente como consecuencia de una mejora en el estrés
      oxidativo<sup>5</sup>. A su vez, un tratamiento agudo con
      dapagliflozina mejoró significativamente la función endotelial, la
      rigidez arterial y el índice de resistencia renal independiente de
      los cambios en la PA, y ocurre en presencia de natriuresis
      estable, lo que sugiere un efecto beneficioso rápido y directo
      sobre la vasculatura<sup>6</sup>. En pacientes con DM2 y
      enfermedad cardiovascular (ECV) establecida, los efectos de
      empagliflozina sobre la función endotelial se evaluaron mediante
      el índice de tonometría arterial periférica de hiperemia reactiva
      (en el estudio EMBLEM) observándose una mejoría en la PA y en la
      tonometría arterial periférica<sup>7</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Reducción de la rigidez arterial.</italic> La velocidad
      de onda de pulso (VOP) es el estándar de oro para evaluar la
      rigidez vascular. El impacto sobre la rigidez arterial de los
      iSGLT-2 puede estar mediado, por lo menos parcialmente, por la
      reducción de la PA sistólica, parámetro que modifica el
      resultado<sup>8</sup>. Algunos trabajos randomizados que evaluaron
      el efecto sobre la rigidez vascular no tuvieron el poder
      estadístico necesario para confirmar esta hipótesis. A pesar de
      ello una reciente revisión evidenció que reducen la presión de
      pulso (PP) y la VOP, aunque no alcanzan significancia estadística
      probablemente debido al tamaño reducido de la muestra y el corto
      seguimiento<sup>9</sup>. El efecto sobre la pared vascular podría
      estar mediado por la acción que estos fármacos ejercen sobre la
      inflamación, el estrés oxidativo y los depósitos de productos
      finales de la glicación. Estos mecanismos serían responsables de
      una parte del beneficio obtenido, que sería independiente del
      descenso de la PA<sup>10</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
    </list-item>
  </list>
  <p><italic>¿Qué eventos vasculares reducen?</italic></p>
  <p>Como ya se refirió, los iSGLT-2 demostraron -en ensayos clínicos
  aleatorizados, metanálisis y estudios de vida real<sup>11</sup>-
  reducir el compuesto de internaciones hospitalarias por IC y la
  mortalidad cardiovascular (CV) en pacientes con IC y/o DM, así como
  enlentecer la progresión a ERC en pacientes con y sin DM y/o ERC. El
  efecto sobre la ECV aterosclerótica es más heterogéneo. Empagliflozina
  demostró reducción de eventos cardiovasculares adversos mayores
  (<italic>major adverse cardiovascular events</italic>, MACE3),
  mortalidad CV y por todas las causas en prevención secundaria;
  canagliflozina reducción de MACE3, pero no de mortalidad CV en
  prevención primaria y secundaria; y dapagliflozina no demostró
  reducción de MACE3 ni de mortalidad CV en prevención primaria, pero sí
  en pacientes con ECV establecida<sup>12</sup>. Ninguno encontró
  beneficios específicos sobre el infarto de miocardio o el accidente
  cerebrovascular. Sin embargo, algunos estudios
  preclínicos<sup>13</sup> y estudios clínicos de casos control y de
  cohorte<sup>14</sup> parecen mostrar una menor incidencia de demencia
  vascular en personas con DM tratadas con iSGLT-2 comparados con
  placebo.</p>
</sec>
<sec id="bibliografía-4">
  <title>BIBLIOGRAFÍA</title>
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    </list-item>
  </list>
  <p><bold>PREGUNTA 6: ¿Qué mecanismos de protección renal con los
  iSGLT-2 tienen evidencia clínica? ¿Qué eventos renales
  reducen?</bold></p>
  <p><italic>Florencia Aranguren (SAD), Diego Márquez (SAHA), Ramiro
  Sánchez (SAC), Hernán Trimarchi (SAN)</italic></p>
  <p><italic>Mecanismos de protección renal de los iSGLT-2</italic></p>
  <p>Según ya se describió, los iSGLT-2 logran detener el círculo
  vicioso de daño renal autoperpetuado, disminuyendo la hipertensión
  intraglomerular, la desdiferenciación podocitaria, la apoptosis
  tubular, y la activación local y a distancia de las vías
  inflamatorias<sup>1</sup>.</p>
  <p>En la Pregunta 3, se describen los mecanismos que median esta
  protección. La reversión de la hiperfiltración en la práctica clínica
  se suele acompañar de menor albuminuria. Los cambios de la hemodinamia
  renal suelen traer aparejado una caída inicial del FG, que en la
  mayoría de los casos es menor al 10% y en raras ocasiones es mayor al
  30%. Lejos de ser un efecto deletéreo o peligroso, esta caída del FG,
  que tiene lugar generalmente en las primeras 4 semanas del inicio del
  tratamiento, indica beneficio ya que al reducir la hiperfiltración
  compensatoria responsable de la injuria en las unidades nefronales
  funcionantes, el riesgo de progresión disminuye<sup>1,2</sup>.</p>
  <p>Además de los mecanismos comentados, otro factor determinante en la
  protección renal como resultado de la inhibición de la reabsorción de
  glucosa a través del TCP, es la atenuación del estrés oxidativo, de
  las vías inflamatorias y de la fibrosis tubular que desencadena la
  alta carga de glucosa al ingresar a las células tubulares<sup>3</sup>.
  Existen además beneficios antinflamatorios derivados del cambio del
  sustrato energético, mediante la disminución de la adiposidad órgano
  específica, y también la disminución del ácido úrico, secundaria a la
  uricosuria<sup>4</sup>.</p>
  <p>La inhibición SGLT-2 también mejora la oxigenación del TCP por el
  menor transporte de solutos y consecuentemente menor consumo de
  oxígeno y menor hipoxia. El aumento compensatorio de la reabsorción de
  solutos en la nefrona distal conduce a hipoxia y liberación del HIF,
  con el consiguiente aumento de la eritropoyetina, y del hematocrito.
  Vimos también cómo varias líneas de investigación asocian estos
  procesos con el aumento de la autofagia como mecanismo de
  protección<sup>2</sup>.</p>
  <p>También se detallaron modificaciones a nivel de genes relacionados
  con la inflamación y la fibrosis celular, lo que prueba que los
  iSGLT-2 indirectamente son capaces de generar cambios a nivel
  epigenético<sup>2,5</sup>.</p>
  <p>Describiremos los resultados de los estudios randomizados y doble
  ciego realizados que tuvieron objetivo primario los eventos renales
  (Tabla).</p>
  <p>El estudio CREDENCE con canagliflozina demostró una reducción en el
  riesgo de falla renal y de los eventos CV (se desarrollarán en la
  próxima pregunta) en pacientes con ERC establecida. Se incluyeron
  pacientes con un FG entre 30 y 90 ml/min/1,73 m<sup>2</sup> y
  albuminuria entre 300 y 5000 mg/g, que estuvieran bajo tratamiento con
  inhibidores del SRAA. El estudio se interrumpió prematuramente por
  haber alcanzado los objetivos de eficacia antes de lo previsto, ya que
  demostró una reducción del riesgo relativo del 30% para el compuesto
  primario renalCV. La reducción del evento compuesto renal fue del 34%
  y la de ingreso a diálisis o trasplante renal del 32%. Además, se
  observó una reducción de MACE compuesto CV del 20% y de la
  hospitalización por IC del 39%<sup>6</sup>.</p>
  <p>Por su parte, el estudio DAPA-CKD<sup>7</sup> con objetivo primario
  renal incluyó pacientes con ERC de base y consolidó la evidencia de
  protección renal en esta población. En este caso cabe resaltar que se
  incluyeron pacientes con y sin DM2 (32,5%). El promedio de la tasa de
  filtración glomerular estimada (TFGe) fue de 43±12 ml/min/1,73
  m<sup>2</sup>. El estudio incluyó pacientes con una TFGe &lt;75
  ml/min/1,73 m<sup>2</sup> y una relación albuminuria/creatininuria
  (RAC) entre 200 a 5000, y extendió los beneficios renales de la
  dapagliflozina a pacientes con ERC avanzada ya que fueron incluidos
  aquellos con TFGe &gt;de 25 ml/min/1,73m<sup>2</sup>. Los resultados
  mostraron beneficios renales estadísticamente significativos
  independientemente de la presencia de DM2, ampliando la protección
  renal a otras etiologías como glomerulopatías, nefropatía isquémica o
  hipertensiva. Como se observa en la tabla, el objetivo primario
  compuesto renal CV se redujo un 39% con el uso de dapagliflozina,
  mientras que el compuesto renal disminuyó un 44%.</p>
  <p>El estudio EMPA-KIDNEY incluyó 6609 pacientes con ERC con y sin DM,
  con una TFGe entre 45 y 90 ml/min/1.73 m<sup>2</sup>, una albuminuria
  ≥200 mg/g o bien una TFGe entre 20 y 45 ml/min/1,73 m<sup>2</sup>, sin
  albuminuria. El promedio de TFGe en la pobla-ción del estudio fue más
  baja que en el anterior 37±14 ml/min/1,73 m2. Al igual que en el
  estudio DAPA-CKD, no se incluyeron pacientes con DM1, poliquistosis y
  con tratamientos inmunológicos, aunque a diferencia que en el estudio
  DAPA-CKD, se incluyeron pacientes con dosis medias de cor-ticoides. El
  objetivo primario fue un compuesto definido como enfermedad renal
  avanzada, una TFGe &lt;10 ml/min/1,73 m2 en forma sostenida, o una
  disminución ≥40% del filtrado de base, o la muerte renal o CV. El
  resultado del objetivo pri-mario evidenció una reducción del 28% (HR
  0,72; IC 95% 0,64-0,82; p&lt;0,001) que se mantuvo inde-pendientemente
  de la presencia de DM o no DM8. Ambos estudios tuvieron como objetivo
  secun dario eventos CV, y a diferencia de lo encontrado en el estudio
  DAPA-CKD, en el estudio EMPA-KIDNEY no se vio reducción significativa
  de estos eventos, probablemente por tratarse de poblacio-nes
  distintas, dado que los pacientes de este úl-timo tenían TFGe más
  bajas y menor albuminuria. La próxima pregunta mostrará más detalles.
  Cabe destacar los beneficios consistentes de pro-tección renal con
  estas drogas también en pacientes sin DM, dependientes de mecanismos
  beneficiosos no asociados a glucosuria, para pacientes con ERC
  asociada a patologías que presenten hiperfiltración, hipertensión
  glomerular y/o albuminuria.En resumen, los inhibidores de SGLT-2
  eviden-ciaron consistencia en los resultados de nefropro-tección en
  pacientes con y sin DM.</p>
  <table-wrap>
    <table>
      <colgroup>
        <col width="18%" />
        <col width="27%" />
        <col width="30%" />
        <col width="25%" />
      </colgroup>
      <thead>
        <tr>
          <th></th>
          <th><bold>Punto compuesto renal/CV*</bold></th>
          <th><bold>Compuesto renal#</bold></th>
          <th><bold>ERC avanzada ‡</bold></th>
        </tr>
      </thead>
      <tbody>
        <tr>
          <td>CREDENCE<sup>6</sup></td>
          <td>HR 0,70; IC 95% 0.59-0.82 p=0,00001</td>
          <td>HR 0,66; IC 95% 0,53-0,81 p&lt;0,001</td>
          <td>HR 0,68; IC 95% 0,54-0,86 p=0,002</td>
        </tr>
        <tr>
          <td>DAPA-CKD<sup>7</sup></td>
          <td>HR 0,61; IC 95% 0,51-0,72 p&lt;0,001</td>
          <td>HR 0,56; IC 95% 0,45- 0,68 p&lt;0,001</td>
          <td></td>
        </tr>
        <tr>
          <td>*EMPA-KIDNEY<sup>8</sup></td>
          <td>HR 0,72; IC 95% 0,64-0,82 p&lt;0,001</td>
          <td></td>
          <td>HR 0,71; IC 95% 0,62-0,81</td>
        </tr>
      </tbody>
    </table>
  </table-wrap>
  <p><italic>* Falla renal, duplicación de creatinina, muerte renal o
  CV.</italic></p>
  <p><italic># Falla renal, duplicación de creatinina, muerte de causa
  renal.</italic></p>
  <p><italic>‡ Ingreso a diálisis o trasplante.</italic></p>
  <p><bold>Tabla</bold>: Resultados de los estudios randomizados y doble
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  <p><bold>PREGUNTA 7: ¿Qué mecanismos de protección cardiovascular con
  los iSGLT-2 tienen evidencia clínica en pacientes con enfermedad renal
  crónica?</bold></p>
  <p><italic>Daniel Piskorz (SAHA), Leonardo Sivak (SAN), Diego Wappner
  (SAD), Hugo Sanabria (SAC)</italic></p>
  <p>Existe una fuerte relación entre el daño renal y la enfermedad CV
  en las enfermedades cardiometabólicas<sup>1</sup>. Entre los
  potenciales mecanismos de beneficio de los iSGLT2, se mencionan sus
  efectos sobre las cargas hemodinámicas, tanto pre como poscarga,
  producto de sus efectos natriuréticos, diuresis osmótica, descenso de
  la PA, mejoría de la función endotelial y la rigidez
  arterial<sup>2</sup>.</p>
  <p>Como se verá en el punto siguiente, se sugieren beneficios sobre el
  metabolismo y la bioenergética cardíaca, desviando el metabolismo
  hacia la oxidación de cuerpos cetónicos. Otros mecanismos podrían ser
  la inhibición del NHE, con reducción del calcio miocitario y mejoría
  de la función contráctil y mitocondrial, reducción de la producción de
  citoquinas inflamatorias, y reducción del tejido adiposo epicárdico y
  el remodelado reverso del corazón<sup>3,4</sup>.</p>
  <p><italic>¿Qué eventos cardíacos reducen los iSGLT-2?</italic></p>
  <p>La corrección de los factores clásicos de riesgo CV como la
  hipertensión, DM y dislipidemia no ha neutralizado el impacto que la
  ERC tiene sobre el riesgo CV. Tres grandes ensayos de resultados
  cardiovasculares (CREDENCE, DAPA-CKD y EMPAKIDNEY) aportaron amplia
  evidencia sobre los beneficios de los iSGLT-2 en la población de
  pacientes con ERC, con y sin DM<sup>5,6</sup>. Estos estudios
  incluyeron pacientes con distintos niveles de TFGe y albuminuria. En
  la evaluación de los puntos finales primarios, se observó una
  reducción significativa en el punto final primario compuesto
  (disminución sostenida en la TFGe, enfermedad renal terminal o muerte
  por causas renales o CV). Con relación a los puntos finales
  cardiovasculares secundarios, se detectó en su conjunto una reducción
  del resultado compuesto de muerte CV o internación por IC, con
  excepción de EMPA-KIDNEY, que no mostró un efecto estadísticamente
  significativo sobre la hospitalización por IC o muerte CV (4,0 %
  frente a 4,6 %), o muerte por cualquier causa (4,5% frente a
  5,1%).</p>
  <p>La reducción del riesgo relativo para el resultado compuesto
  primario y secundario en esta población de pacientes fue consistente
  en participantes con DM y en los que no tenían DM, así como también a
  distintos niveles de TFGe.</p>
  <p>Los puntos finales primarios y secundarios en individuos con ERC,
  con y sin DM, se sintetizan en la Tabla 1.</p>
  <p><italic>ISGLT-2 en ERC con IC</italic></p>
  <p>Los beneficios de los iSGLT-2 en la población de pacientes con IC,
  tanto con FEY disminuida como preservada, fueron consistentes en el
  subgrupo de pacientes con ERC<sup>11,12</sup>. Se observó una
  reducción de muerte CV o empeoramiento de IC en el subgrupo de
  pacientes con ERC, tanto en los ensayos clínicos que evaluaron
  empagliflozina como dapagliflozina, con una aparente atenuación en la
  caída del riesgo cuando las TFGe son más bajas (Tabla 2).</p>
  <p>De igual forma, el beneficio de los iSGLT-2 fue consistente a
  través de subgrupos con diferentes niveles de albuminuria, con una
  mayor reducción absoluta de eventos en los pacientes y mayor
  albuminuria respecto de aquellos con niveles normales<sup>13</sup>.
  Estos beneficios CV se extendieron en pacientes con IC
  independientemente de la presencia de DM.</p>
  <p>Con respecto a la muerte CV o empeoramiento de la IC, los puntos
  finales se muestran en la Tabla 2.</p>
  <p>Un metanálisis y metarregresión reciente sobre la evaluación de los
  factores que influyen en la mejoría de la IC de los pacientes tratados
  con iSGLT-2, se comprobó que de los parámetros clínicos evaluados como
  potenciales responsables, el único que se asoció de manera
  significativa fue la estabilización, durante el tiempo de tratamiento,
  en la declinación de la función renal; por cada 1 ml/min/1,73
  m<sup>2</sup> de conservación de la TFGe se redujo 14% el riesgo de
  episodios de IC, comparado con placebo<sup>18</sup>.</p>
  <table-wrap>
    <table>
      <colgroup>
        <col width="18%" />
        <col width="27%" />
        <col width="30%" />
        <col width="25%" />
      </colgroup>
      <thead>
        <tr>
          <th></th>
          <th><bold>Punto final primario compuesto</bold></th>
          <th><bold>Hospitalización por IC o muerte CV</bold></th>
          <th><bold>Muerte por cualquier causa</bold></th>
        </tr>
      </thead>
      <tbody>
        <tr>
          <td>CREDENCE<sup>7,8</sup></td>
          <td>HR 0,70; IC 95% 0.59-0.82</td>
          <td>HR 0,66; IC 95% 0,57-0,83</td>
          <td>HR 0,83; IC 95% 0,68-1,02 (no evaluado formalmente)</td>
        </tr>
        <tr>
          <td>DAPA-CKD<sup>9</sup></td>
          <td>HR 0,61; IC 95% 0,51-0,72</td>
          <td>HR 0,56; IC 95% 0,55- 0,92</td>
          <td>HR 0,69;IC 95% 0,53-0,88</td>
        </tr>
        <tr>
          <td>*EMPA-KIDNEY<sup>10</sup></td>
          <td>HR 0,72; IC 95% 0,64-0,82</td>
          <td>HR 0,83;IC 95% 0,87-1,07</td>
          <td>HR 0,87; IC 95% 0,7-1,08</td>
        </tr>
      </tbody>
    </table>
  </table-wrap>
  <p><bold>Tabla 1:</bold> Puntos finales primarios y secundarios en
  pacientes con enfermedad renal crónica, con y sin diabetes
  mellitus.</p>
  <table-wrap>
    <table>
      <colgroup>
        <col width="18%" />
        <col width="22%" />
        <col width="36%" />
        <col width="7%" />
        <col width="16%" />
      </colgroup>
      <thead>
        <tr>
          <th></th>
          <th><bold>FG &gt;60 ml/min</bold></th>
          <th><bold>FG &lt;60 ml/min</bold></th>
          <th></th>
          <th><bold><italic>p</italic> interacción</bold></th>
        </tr>
      </thead>
      <tbody>
        <tr>
          <td>DAPA HF<sup>14</sup></td>
          <td>HR 0,77; IC 95% 0,64-0,93</td>
          <td>HR 0,71; IC 95% 0,59-0,86</td>
          <td>NS</td>
          <td></td>
        </tr>
        <tr>
          <td>DELIVER<sup>15</sup></td>
          <td>HR 0,84; IC 95% 0,70-1,0</td>
          <td><p>FG 45-60 ml/min/1,73 m2: HR 0,68; IC 95% 0,54-0,87 FG
          &lt; 45 ml/min/1,73 m2:</p>
          <p>HR 0,93; IC 95% 0,76-1,14</p></td>
          <td>NS</td>
          <td></td>
        </tr>
        <tr>
          <td>EMPEROR REDUCED<sup>16</sup></td>
          <td>HR 0,67; IC 95% 0,55-0,83</td>
          <td>HR 0,83; IC 95% 0,69-1,00</td>
          <td>NS</td>
          <td></td>
        </tr>
        <tr>
          <td>EMPEROR PRESERVED<sup>17</sup></td>
          <td>HR 0,81 IC 95% 0,65-1,00</td>
          <td>HR 0,78; IC 95% 0,66,0,91</td>
          <td>NS</td>
          <td></td>
        </tr>
      </tbody>
    </table>
  </table-wrap>
  <p><bold>Tabla 2:</bold> Puntos finales de muerte o empeoramiento de
  insuficiencia cardíaca en pacientes con y sin diabetes mellitus.</p>
</sec>
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  <p><bold>PREGUNTA 8: ¿Qué otras acciones sobre las vías celulares y
  mitocondriales contribuyen a la protección tisular de los iSGLT-2?
  Datos experimentales e información clínica en distintos
  órganos</bold></p>
  <p><italic>Walter Manucha (SAC), León Ferder (SAN), Alicia Jawerbaum
  (SAD), Marcelo Choi (SAHA)</italic></p>
  <p>Sumado a las acciones clásicas de los iSGLT-2 cada vez más estudios
  demuestran que los iSGLT-2 producen variados efectos en diferentes
  tipos celulares y órganos mediante la activación de distintas vías de
  señalización, que contribuyen a sus efectos benéficos.</p>
  <p>Como ya observamos a nivel renal y vascular, se conoce que también
  sobre el corazón los iSGLT-2 modulan las concentraciones citosólicas
  de Na<sup>+</sup> y Ca2<sup>+</sup> al inhibir el NHE y promover un
  estado similar al ayuno con una mayor producción de cetonas, un
  sustrato adecuado para la IC y que induce la producción de la SIRT
  1<sup>1,2</sup>. Tanto SIRT 1 como la activación de AMPK inducida por
  los iSGLT-2 activan a PGC1<bold>α</bold>, generando un eje clave en la
  modulación de la oxidación de ácidos grasos, la utilización de cetonas
  y la función mitocondrial, resultando en la reducción del estrés
  oxidativo, inflamación y fibrosis<sup>1,3</sup>. A nivel mitocondrial,
  los iSGLT-2 inhiben mecanismos de fisión y estimulan a la SIRT 3, lo
  que modula las comunicaciones entre beclina 1 (autofagia) y
  <italic>toll like</italic> receptor 9 (TLR9) (inmunidad innata). Como
  resultado, se mejora la tasa de respiración mitocondrial al reducir el
  estrés oxidativo, la apoptosis y la señalización del inflamasoma, lo
  que en su conjunto protege contra la lesión cardíaca<sup>3,4</sup>.
  También se ha demostrado, a nivel experimental, que luego de un
  infarto de miocardio, dapagliflozina se asoció a un aumento de los
  niveles de la citocina antiinflamatoria interleucina 10 (IL10) y fue
  capaz de reducir la síntesis de colágeno al estimular los macrófagos
  antiinflamatorios (M2) vía STAT3, lo que consecuentemente inhibe la
  diferenciación de miofibroblastos<sup>5</sup>. La reducción del estrés
  oxidativo provocada por los iSGLT-2 se ejerce a través de varios
  mecanismos que incluyen no solo la mejora en la homeostasis de la
  glucosa, sino también por reducción en la expresión de NADP(H)
  oxidasa, la generación de productos avanzados de glicación (AGE) y
  supresión del eje AGE/RAGE <italic>(advanced glycation products/
  advanced glycation product receptors,</italic> productos de glicación
  avanzados/receptores de productos de glicación avanzados)<sup>6</sup>.
  En este sentido, se ha demostrado que empagliflozina disminuye los
  marcadores del estrés oxidativo, tanto en aorta de ratones diabéticos
  como en las mitocondrias de las células endoteliales
  cardíacas<sup>7,8</sup>.</p>
  <p>A nivel vascular, los canales de potasio Kv cumplen un rol
  destacado en términos de reactividad. Al respecto, se ha demostrado
  que dapagliflozina promueve un efecto vasodilatador a través de la
  activación de dichos canales vía la PKG (proteína quinasa G), efecto
  que fue independiente de otros canales de K<sup>+</sup>, canales de
  Ca2<sup>+</sup>, Ca2<sup>+</sup> intracelular y del
  endotelio<sup>9</sup>.</p>
  <p>Por otro lado, en tejido adiposo, los iSGLT-2 ejercen múltiples
  acciones que promueven un fenotipo saludable con una reducción de la
  secreción de adipocinas inflamatorias, como leptina, y mayor secreción
  de adiponectina<sup>10</sup>. Tanto la adiponectina como la inducción
  de polarización de macrófagos hacia el fenotipo M2, conducen al
  pardeamiento de adipocitos y a una mayor actividad de BAT
  (<italic>brown fatty tissue</italic>, tejido graso marrón), lo cual
  promueve una mayor utilización de sustratos lipídicos en un contexto
  en el que se atenúan los efectos inflamatorios y
  lipotóxicos<sup>10,11</sup>. También en tejido adiposo los iSGLT-2
  activan la vía AMPK/SIRT 1/PGC1<bold>α</bold> en vinculación a cambios
  en la morfología y la función mitocondrial<sup>12</sup>.
  Adicionalmente, los iSGLT-2 tienen acciones sobre el tejido adiposo
  epicárdico reduciendo su masa y, por ende, también el proceso
  inflamatorio miocárdico<sup>1</sup>.</p>
  <p>Por otro lado, los efectos sobre el sistema nervioso simpático
  resultan controversiales. Algunos autores han descripto un efecto
  inhibitorio de los iSGLT-2 sobre el sistema simpático, mientras que
  otros encontraron que los iSGLT-2 incrementan la actividad simpática
  central conduciendo a efectos pleiotrópicos vinculados a la lipólisis
  en adipocitos y reducción de la
  insulinorresistencia<sup>13,14</sup>.</p>
  <p>En el hígado, los iSGLT-2 incrementan la síntesis de FGF21, lo que
  incrementa la oxidación lipídica y previene la activación del
  inflamasoma NLRP3 y consecuente piroptosis, lo cual se vincula al
  aumento de la insulinosensibilidad y pardeamiento de los
  adipocitos<sup>11,15</sup>.</p>
  <p>A nivel pancreático, los iSGLT-2 protegen del daño al inhibir la
  activación del inflamasoma NLRP3, resultando controversial su efecto
  directo sobre las células <bold>α</bold> pancreáticas por conducir a
  una mayor secreción de glucagón y consecuente incremento de la
  gluconeogénesis hepática<sup>16,17</sup>.</p>
  <p>Ya vimos cómo en el riñón, los iSGLT-2 ejercen efectos celulares y
  mitocondriales que contribuirían a la mejora de su función. A través
  de la activación del eje SIRT 1/AMPK/PGC1<bold>α</bold> contribuyen a
  reducir la fibrosis glomerular, hipoxia, estrés oxidativo e
  inflamación en este órgano<sup>18,19</sup>. Cobra relevancia a este
  nivel, la acción inhibidora de mTORC1, que podría ser secundaria a los
  mayores niveles de cuerpos cetónicos, y que se asocia tanto a la
  función de autofagia vinculada a la reducción del estrés del retículo
  endoplásmico y oxidativo, como a la prevención de la injuria de
  células endoteliales y podocitos<sup>18</sup>. Asimismo, los iSGLT-2
  contribuyen a reducir la fibrosis renal a través de la regulación de
  factores profibróticos como factor de crecimiento
  fibroblástico-<bold>β</bold> (TGF<bold>β</bold>), y mediante
  mecanismos vinculados a la regulación de procesos de autofagia y
  activación de la vía PPAR<bold>α</bold> y consecuente oxidación de
  ácidos grasos<sup>20,21</sup>. Otro efecto beneficioso a nivel tubular
  es la pérdida de ácido úrico, posiblemente atribuido a la alteración
  de la actividad de su transporte inducida por la
  glucosuria<sup>22</sup>.</p>
  <p>Los efectos pleiotrópicos de los iSGLT-2 sobre las distintas vías
  de señalización celular y mitocondriales en diferentes órganos y
  tejidos se evidencian en estudios de metabolómica, y estos podrían
  acompañarse de cambios epigenéticos que requieren aún mayor
  evidencia<sup>23,24</sup>.</p>
  <p>Conceptualmente se destaca que, sumado a los efectos protectores
  descritos en otras preguntas, los iSLGT-2 actuarían en distintos
  órganos blancos previniendo su injuria a través de la mejora en el
  balance entre el consumo de oxígeno y la energía producida. Los
  efectos a nivel mitocondrial, el menor estrés oxidativo, así como la
  protección celular resultan determinantes claves de esta
  estrategia.</p>
</sec>
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  <p><bold>PREGUNTA 9: ¿Qué cuestiones no están resueltas o tienen
  contrastes con los iSGLT-2? ¿Barreras para su uso y estrategias para
  salvarlas?</bold></p>
  <p><italic>Martín Salazar (SAHA), Enrique Dorado (SAN), Guillermo D
  Marziani (SAD), Emiliano Salmeri (SAC)</italic></p>
  <p>Los resultados de los estudios renales DAPACKD<sup>1</sup> y
  EMPA-KIDNEY<sup>2</sup>, que incluyeron como objetivos primarios en
  pacientes con y sin DM, demostraron beneficios en los grupos tratados.
  Sin embargo, como se comentó previamente, excluyeron pacientes que tal
  vez también podrían beneficiarse: DM1, poliquistosis renal, aquellos
  que recibieron tratamiento inmunosupresor tres meses antes del
  enrolamiento; en el estudio DAPA-CKD, también pacientes con nefritis
  lúpica y vasculitis asociadas a ANCA.</p>
  <p>La cetoacidosis euglucémica es una complicación potencialmente
  grave asociada a estas drogas, de baja incidencia y limitada
  principalmente a los pacientes con DM1 y DM2 con comorbilidades con
  insulinopenia absoluta o relativa. Los ensayos DEPICT<sup>3</sup> y
  EASE<sup>4</sup> reportaron una incidencia de aproximadamente un 4% en
  el grupo tratado probablemente dosis-dependiente versus 2-3% en el
  grupo control.</p>
  <p>Las infecciones genitales representan el efecto adverso más
  frecuente<sup>5</sup>. A pesar de la significación estadística,
  habitualmente son leves y no contraindican el reinicio del fármaco,
  pero en poblaciones específicas (pacientes con tratamiento
  inmunosupresor, con vía urinaria obstruida o con sondas, entre otros)
  se debe evaluar el riesgo/beneficio por la probabilidad de ocurrencia
  de infecciones severas (fascitis necrotizante del
  periné)<sup>6</sup>.</p>
  <p>Se pueden utilizar con cuidado extremo en pacientes con riesgo de
  amputaciones (neuropatía severa, artropatía y enfermedad vascular
  periférica), debiendo monitorear la aparición de lesiones ulceradas en
  los miembros inferiores<sup>7</sup>.</p>
  <p>El nivel de TFGe con el cual se acepta que se puede iniciar los
  iSGLT-2 es de &gt;25 ml/min/1,73 m<sup>2</sup> 8 o &gt;20 ml/min/1,73
  m<sup>2</sup> <sup>9</sup>, pudiendo continuar su uso por debajo de
  estos valores. Esto constituye parte de las recomendaciones actuales.
  El estudio EMPAKIDNEY evaluó durante el seguimiento más de 200
  pacientes con FGe &lt;20 ml/min/1,73 m<sup>2</sup> y demostró
  evidencia indirecta que sugiere el uso de estas drogas en casos
  seleccionados. El estudio RENAL LIFECYCLE (NCT05374291)<sup>10</sup>
  permitirá explorar los beneficios renal y cardiovascular en pacientes
  con FGe &lt;25 ml/min/1.73 m<sup>2</sup>, en incidentes en diálisis
  (&gt;3 meses) y en trasplantados renales con FGe ≤45 ml/min/173
  m<sup>2</sup> (&gt; 6 meses del trasplante).</p>
  <p>Las Guías Europeas (2021)<sup>11</sup> y las Americanas
  (2022)<sup>12</sup> recomiendan el uso de iSGLT-2 en pacientes con IC.
  Un punto para definir es el lugar de estas drogas luego de un infarto
  agudo de miocardio. Actualmente ensayos clínicos con empagliflozina
  (NCT04509674)<sup>10</sup> y con dapagliflozina
  (NCT04564742)<sup>10</sup> están en curso con la intención de
  dilucidar este punto.</p>
  <p>En relación a las barreras para su uso, en nuestro medio radican
  esencialmente en la dificultad de cobertura por parte de los
  financiadores públicos y privados. La argumentación del alto costo
  directo y el hecho de carecer de estudios nacionales de costo/
  efectividad hacen que los financiadores sean renuentes a cubrir su
  uso. En algunos estudios internacionales demostraron ser
  costo/efectivos al disminuir internaciones, eventos y también el uso
  de otros insumos médicos. La finalización de la patente de
  dapagliflozina permitirá en nuestro país el uso de genéricos; esto
  podrá facilitar que la utilización de estas drogas sea acorde a lo que
  las evidencias actuales y las distintas guías de diversas sociedades
  científicas nacionales e internacionales recomiendan.</p>
</sec>
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  <p><bold>PREGUNTA 10: ¿Qué lugar le asignan las guías de diabetes,
  cardiovasculares y nefrológicas a los iSGLT-2?</bold></p>
  <p><italic>Pablo Rodríguez (SAHA), Guillermo Rosa Diez (SAN), Yanina
  Castaño (SAD), Augusto Lavalle Cobo (SAC)</italic></p>
  <p>El enfoque del tratamiento de las personas con DM2 debe modificarse
  e implementarse en la práctica clínica, planteando una estrategia no
  centrada en la glucemia sino en las comorbilidades, con el objetivo de
  reducir el riesgo cardiorrenal. En nuestro país, las últimas
  recomendaciones proponen un abordaje del tratamiento partiendo de la
  estratificación del riesgo CV del paciente con DM2, recomendando el
  uso de drogas con beneficio CV y renal demostrado<sup>1</sup>. Este
  mismo enfoque se observa en las últimas guías de práctica clínica y
  recomendaciones mundiales más importantes, a partir de la evidencia
  publicada. Tanto la guía del <italic>National Institute for Health and
  Care Excellence</italic> (NICE) del Reino Unido, como el consenso
  conjunto de la <italic>European Association for the Study of
  Diabetes</italic> (EASD) y la <italic>American Diabetes
  Association</italic> (ADA) publicaron actualizaciones importantes en
  2022<sup>2,3</sup>. En ambos casos coinciden en que la metformina
  sigue siendo la opción farmacológica de primera línea para la mayoría
  de las personas con DM2 pero, para aquellas que presentan un alto
  riesgo CV, enfermedad CV aterosclerótica establecida, IC crónica o
  ERC, la indicación de los iSGLT-2 pueden considerarse
  independientemente del uso de metformina y del control glucémico con
  el objetivo de reducir el riesgo cardiorrenal.</p>
  <p>Las guías KDIGO para DM2 y ERC acuerdan en el tamizaje del riesgo
  CV para guiar la decisión terapéutica, con un algoritmo supeditado a
  fármacos renoprotectores independientemente del control metabólico,
  que prioriza el uso de metformina sumada a iSGLT-2 considerando el FG.
  La recomendación para la metformina sigue siendo un FG &gt;30
  ml/min/1,73 m<sup>2</sup>, mientras que para los iSGLT-2 un FG &gt;20
  ml/min/1,73 m<sup>2</sup>. Además, la guía sugiere no retirar el
  iSGLT-2 ya instituido como tratamiento, aunque descienda el FG hasta
  el ingreso a diálisis para mantener sus efectos cardiorreno
  protectores<sup>4</sup>. Los datos aún son insuficientes para hacer
  una recomendación sobre el uso de iSGLT-2 para personas con DM1 y ERC,
  y en pacientes en tratamiento sustitutivo (diálisis o trasplante).</p>
  <p>En las Guías orientadas al tratamiento de patologías
  cardiovasculares, las recomendaciones respecto del uso de iSGLT-2 se
  dirigen hacia dos escenarios posibles:</p>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p><italic>Prevención CV en pacientes con DM2.</italic> Se indican
      con el objetivo de reducir el riesgo CV<sup>1,5,6</sup>. Las guías
      de la <italic>European Society of Hypertension</italic> (ESH) y la
      <italic>European Society of Cardiology</italic> (ESC) mencionan el
      impacto positivo de este grupo en la PA y su posible contribución
      al control de la misma en pacientes con hipertensión
      arterial<sup>7</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Tratamiento de los pacientes con IC.</italic> Se
      recomienda su uso para<sup>8</sup>:</p>
    </list-item>
  </list>
  <list list-type="bullet">
    <list-item>
      <p>Prevenir internaciones en pacientes con riesgo de desarrollar
      IC (DM2 con muy alto riesgo CV).</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Reducir internaciones y mejorar la calidad de vida en pacientes
      con IC con FEY reducida, donde conforman uno de los pilares del
      tratamiento farmacológico.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Reducir internaciones en pacientes con IC con FEY levemente
      reducida o recuperada.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Reducir internaciones y mortalidad CV en pacientes con IC y FEY
      preservada.</p>
    </list-item>
  </list>
  <p>La indicación de iSGLT-2 en pacientes sin DM con ERC, a los efectos
  de reducir la progresión de la ERC, se actualizó recientemente en las
  guías NICE y las guías de práctica clínica de la <italic>UK Kidney
  Association</italic> (UKKA). Las guías NICE consideran a los iSGLT-2
  como un complemento del tratamiento óptimo de la ERC, que incluye la
  dosis más alta tolerada de inhibidores de la enzima convertidora de
  angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de angiotensina
  (ARA), a menos que estén contraindicados, en pacientes con un FG de 25
  a 75 ml/min/1,73 m<sup>2</sup> y una relación albúmina/creatinina
  urinaria (RAC) ≥de 200 mg/g<sup>9</sup>. Las guías UKKA, actualizadas
  en mayo de 2023, recomiendan con un grado de evidencia 1-A el uso de
  iSGLT-2 en pacientes sin DM con ERC e IC sintomática estable
  (independientemente de la FEY), y una evidencia 1-B en quienes tengan
  una RAC urinaria ≥25 mg/mmol (~a ≥200 mg/g), excluyendo personas con
  poliquistosis renal o en terapia inmunológica para enfermedad renal.
  En individuos con DM, las mismas guías recomiendan con evidencia 1-A
  los iSGLT-2 en aquellos con: a) RAC ≥ 200 mg/g; b) IC
  (independientemente de la FEY) y en enfermedad coronaria. Reafirman
  que el tratamiento debe combinarse con IECA o ARA, siempre que el
  bloqueo del SRA se tolere<sup>10</sup>. Pueden continuarse hasta el
  ingreso a diálisis o trasplante renal<sup>11</sup>. Se espera que
  estas y otras guías para pacientes con ERC se actualicen próximamente
  a la luz de los resultados de ensayos recientes con el uso de iSGLT-2
  en esta población.</p>
</sec>
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  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p>Giorgi, MA, Litwak LE, Sanabria H, Lavalle-Cobo A, Musso C,
      Salmeri E, et al. Consenso de manejo del paciente con diabetes
      mellitus y patología cardiovascular. Sociedad Argentina de
      Cardiología. Rev Argent Cardiol 2020;88:1-58.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Type 2 diabetes in adults: management. London: National
      Institute for Health and Care Excellence (NICE); 2022 Jun 29.
      PMID: 32023018.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Davies MJ, Aroda VR, Collins BS, Gabbay RA, Green J, et al.
      Management of hyperglycaemia in type 2 diabetes, 2022. A consensus
      report by the American Diabetes Association (ADA) and the European
      Association for the Study of Diabetes (EASD). Diabetologia 2022
      Dec; 65(12):1925-1966. doi: 10.1007/ s00125-022-05787-2.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Rossing P, Caramori ML, Chan JCN, Heerspink HJL, Hurst C, et
      al. Executive summary of the KDIGO 2022 Clinical Practice
      Guideline for Diabetes Management in Chronic Kidney Disease: an
      update based on rapidly emerging new evidence. Kidney Int 2022
      Nov; 102(5):990-999.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Arnett DK, Blumenthal RS, Albert MA, Buroker AB, Goldberger ZD,
      et al. 2019 ACC/AHA Guideline on the Primary Prevention of
      Cardiovascular Disease: Executive Summary. A report of the
      American College of Cardiology/American Heart Association Task
      Force on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol 2019 Sep
      10; 74(10):1376-1414. doi: 10.1016/j.jacc.2019.03.009. Epub 2019
      Mar 17. Erratum in: J Am Coll Cardiol. 2019 Sep 10;
      74(10):1428-1429. Erratum in: J Am Coll Cardiol 2020 Feb 25;
      75(7):840. PMID: 30894319; PMCID: PMC8344373.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Cosentino F, Grant PJ, Aboyans V, Bailey CJ, Ceriello A, et al;
      ESC Scientific Document Group. 2019 ESC Guidelines on diabetes,
      pre-diabetes, and cardiovascular diseases developed in
      collaboration with the EASD. Eur Heart J 2020 Jan 7; 41(2):255323.
      doi: 10.1093/eurheartj/ehz486. Erratum in: Eur Heart J 2020 Dec
      1;41(45):4317. PMID: 31497854.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Williams B, Mancia G, Spiering W, Agabiti Rosei E, Azizi M, et
      al. Task force members: 2018 Practice Guidelines for the
      management of arterial hypertension of the European Society of
      Hypertension and the European Society of Cardiology: ESH/ESC Task
      Force for the Management of Arterial Hypertension. J Hypertens
      2018 Dec; 36(12):2284-2309. doi: 10.1097/HJH.0000000000001961.
      Erratum in: J Hypertens 2019 Feb; 37(2):456. PMID: 30379783.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Heidenreich PA, Bozkurt B, Aguilar D, Allen LA, Byun JJ, et al.
      2022 AHA/ACC/HFSA Guideline for the management of heart failure:
      executive summary. A report of the American College of
      Cardiology/American Heart Association Joint Committee on Clinical
      Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2022 May 3;
      79(17):1757-1780. doi: 10.1016/j.jacc.2021.12.011. Epub 2022 Apr
      1. PMID: 35379504.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>Chronic kidney disease: assessment and management. NICE
      guideline [NG203]. Disponible en:
      https://www.nice.org.uk/guidance/ng203.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>UK Kidney Association. 2023 Update: summary of changes to
      recommendations. Disponible en: https://guidelines.ukkidney.
      org/summary-of-recommendations/.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p>UK Kidney Association. Clinical practice guideline:
      sodiumglucose co-transporter-2 (SGLT-2) inhibition in adults with
      kidney disease. Disponible en:
      https://ukkidney.org/sites/renal.org/files/UKKA%20guideline_SGLT2i%20in%20adults%20
      with%20kidney%20disease%20v1%2020.10.21.pdf.</p>
    </list-item>
  </list>
</sec>
<sec id="conclusiones-de-la-toma-de-posición">
  <title>CONCLUSIONES DE LA TOMA DE POSICIÓN</title>
  <p>Las evidencias han crecido muy rápido y no dejan dudas de que las
  gliflozinas, más allá de sus beneficios en varias vías metabólicas,
  reducen los eventos CV y renales. Sin embargo, lo más importante a
  jerarquizar es la reducción de la mortalidad general en alrededor del
  30%. Esto adquiere una especial relevancia cuando se produce en
  pacientes con riesgos tan altos como aquellos con DM, o con IC o ERC.
  Las guías las están incorporando rápidamente en la primera línea de
  tratamiento dado la magnitud de los beneficios mostrados. La <xref ref-type="fig" rid="fig1">Figura 1</xref>
  resume gran parte de los efectos descritos en detalle en el texto
  sobre las arterias, el corazón y los riñones.</p>
  <p>Estos efectos, que denominamos pleiotrópicos, en realidad se pueden
  entender mejor si consideramos que dependen centralmente de la acción
  que estas drogas tienen a nivel celular y mitocondrial, protegiendo
  los diversos tejidos y órganos del estrés oxidativo y la inflamación.
  La <xref ref-type="fig" rid="fig2">Figura 2</xref> sintetiza la complejidad de estos efectos para los médicos
  y dan soporte a la multiplicidad de los resultados clínicos
  beneficiosos.</p>
  <p>Las gliflozinas son una realidad que parecen implicar un cambio de
  era en el tratamiento de las muchas enfermedades crónicas progresivas.
  Tomando en cuenta los datos preliminares experimentales, es posible
  que estas drogas puedan usarse no solo para el tratamiento, sino
  también para la prevención primaria de enfermedades muy frecuentes
  (metabólicas, cardíacas, vasculares, renales, neurocognitivas) y
  quizás puedan influir en la declinación celular que genera el
  envejecimiento.</p>
<p>
				<fig id="fig1">
					<label>Figura 1:</label>
					<graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/728/fig1.jpg"/>
				</fig>
			</p>	
<p>
				<fig id="fig2">
					<label>Figura 2:</label>
					<graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/728/fig2.jpg"/>
				</fig>
			</p>	
  <p><bold>Revisores externos:</bold> Claudio Majul (SAC), Isaac Sinay
  (SAD), Marcos Marín (SAHA) y Carlos Bonanno (SAN).</p>
  <p>Los coordinadores de esta Toma de Posición agradecen especialmente
  a cada uno de los revisores externos. Sus opiniones y expertas
  sugerencias lograron mejorar el modo en que los contenidos se
  presentaron.</p>
  <p>Aspiramos a que la Toma de Posición resulte comprensible y de
  utilidad para la práctica de una gran variedad de profesionales
  interesados en su lectura.</p>
</sec>
</body>
<back>
</back>
</article>
