<?xml version="1.0" encoding="utf-8" ?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Archiving and Interchange DTD v1.2 20190208//EN"
                  "JATS-archivearticle1.dtd">
<article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" dtd-version="1.2" article-type="other">
<front>
<journal-meta>
<journal-id></journal-id>
<journal-title-group>
</journal-title-group>
<issn></issn>
<publisher>
<publisher-name></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<permissions>
</permissions>
</article-meta>
</front>
<body>
<p>https://doi.org/10.47196/diab.v57i3.725</p>
<p>REVISIÓN</p>
<p>Cascada de señalización de la insulina y la actividad física para el
transporte de GLUT-4 y la captación de glucosa en el músculo
esquelético</p>
<p>Insulin and physical exercise signaling for GLUT-4 translocation and
glucose uptake in skeletal muscle.</p>
<p>Martín Alejandro Pavarotti<sup>1</sup>, Martín
Rodríguez<sup>2</sup></p>
<list list-type="order">
  <list-item>
    <p>Investigador Adjunto, Consejo Nacional de Investigaciones
    Científicas y Técnicas (CONICET), Laboratorio de Transporte
    Intracelular, Instituto de Histología y Embriología (IHEM),
    Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Especialista en Medicina Interna, Nutrición y Diabetes, Área de
    Endocrinología, Metabolismo y Nutrición, Facultad de Ciencias
    Médicas, Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Instituto de Clínica
    Médica y Diabetes, Mendoza, Argentina</p>
  </list-item>
</list>
<sec id="resumen">
  <title>RESUMEN </title>
  <p>El músculo esquelético (ME), debido a su significativo tamaño y
  función, representa el tejido que más energía demanda durante la
  actividad física. En respuesta a esta demanda, ha desarrollado un
  sistema altamente especializado para almacenar energía y satisfacer
  sus necesidades metabólicas. Para alcanzar esta eficacia en el
  almacenamiento y abastecimiento de nutrientes, en particular de
  glucosa, el ME depende de una incorporación nutricional eficaz. La
  relación entre la insulina y el ejercicio ilustra un ejemplo de
  equilibrio complejo y de adaptación, en el que dos fuerzas reguladoras
  metabólicas se contraponen en contextos cambiantes.</p>
  <p>El aumento de la insulina en la sangre comunica al ME la presencia
  de niveles elevados de glucosa plasmática. Aunque la insulina se
  secreta tras la ingesta y es la principal hormona que aumenta el
  almacenamiento de glucosa y ácidos grasos en forma de glucógeno y
  triglicéridos, respectivamente, el ejercicio es una situación
  fisiológica que exige la movilización y oxidación de las reservas
  energéticas. Por lo tanto, durante la actividad física, los efectos
  del almacenamiento inducidos por la insulina deben mitigarse mediante
  la inhibición de la liberación de insulina durante el ejercicio, y la
  activación de los mecanismos sistémicos y locales de movilización de
  energía.</p>
  <p>La interacción de la insulina con su receptor da lugar a una
  compleja cascada de señales que promueve la captación de glucosa y la
  síntesis de glucógeno. Uno de los efectos más estudiados de la
  señalización insulínica en el ME es el incremento en la captación de
  la glucosa muscular. Tanto la insulina como la actividad contráctil
  aumentan la entrada de glucosa en el ME, proceso que involucra la
  translocación y fusión de vesículas que contienen el transportador de
  glucosa GLUT-4 en la membrana (GSV: vesículas de almacenamiento de
  GLUT-4). Así, los estímulos mencionados provocan el traslado de las
  GSV hacia la superficie celular, donde se fusionan, lo que aumenta la
  presencia de GLUT-4 y favorece la captación de glucosa del entorno
  intersticial. Este proceso de fusión se conoce como “exocitosis de
  GLUT-4”.</p>
  <p>Tras la actividad física, es necesario reponer las reservas de
  energía consumidas, en especial, el glucógeno en el músculo. El
  proceso se ve favorecido por un aumento de la sensibilidad a la
  insulina en los músculos previamente ejercitados, lo que facilita la
  utilización de la glucosa en la resíntesis del glucógeno. Este trabajo
  de revisión abarca los nuevos actores de la cascada de señalización de
  la insulina, el transporte de GLUT-4 y las interacciones
  insulina-ejercicio durante y después de la actividad física. Además,
  explora los efectos del entrenamiento físico regular sobre la acción
  de la insulina.</p>
  <p><bold>Palabras clave:</bold> músculo esquelético; insulina;
  ejercicio.</p>
</sec>
<sec id="abstract">
  <title>ABSTRACT</title>
  <p><italic>Skeletal muscle (SM) due to its significant size and
  function, represents the most energetically demanding tissue during
  physical activity. Based on this demand, SM has developed a highly
  specialized system for energy storage to meet its metabolic
  requirements. To achieve efficiency in nutrient storage and supply,
  particularly glucose, SM relies on effective nutritional
  incorporation. The relationship between insulin and exercise
  illustrates a complex example of balance and adaptation, wherein two
  regulatory metabolic forces counteract within changing
  contexts.</italic></p>
  <p><italic>The increase in blood insulin communicates the presence of
  elevated glucose levels in the plasma to SM. Although insulin is
  secreted post-intake and is the primary hormone responsible for
  increasing the storage of glucose and fatty acids in the form of
  glycogen and triglycerides, respectively, exercise constitutes a
  physiological situation that demands the mobilization and oxidation of
  energy reserves. Consequently, during physical activity, it is
  necessary to mitigate the storage effects promoted by insulin. This is
  achieved by inhibiting insulin release during exercise and activating
  systemic and local mechanisms for energy mobilization.</italic></p>
  <p><italic>The interaction of insulin with its receptor results in a
  complex cascade of signals that promote glucose uptake and glycogen
  synthesis. One of the most studied effects of insulin signaling in SM
  is the increase in muscular glucose uptake. Both insulin and
  contractile activity augment glucose entry into SM, a process
  involving the translocation and fusion of vesicles containing the
  glucose transporter GLUT-4 in the membrane (GSVs: GLUT-4 storage
  vesicles). Thus, these stimuli trigger the movement of GSVs to the
  cell surface, where they fuse, increasing the presence of GLUT-4 and
  promoting the uptake of glucose from the interstitial environment.
  This fusion process is known as “GLUT-4 exocytosis”.</italic></p>
  <p><italic>Post-physical activity, replenishing the consumed energy
  reserves, especially muscle glycogen, becomes necessary. This process
  is enhanced by an increase in insulin sensitivity in previously
  exercised muscles, facilitating the utilization of glucose in glycogen
  resynthesis. This review encompasses new contributors in the insulin
  signaling cascade, GLUT-4 transport, and insulin-exercise interactions
  during and after physical activity. Additionally, it explores the
  effects of regular physical training on insulin action.</italic></p>
  <p><bold>Key words:</bold> skeletal muscle; insulin; exercise.</p>
  <p>Contacto del autor: Martín Alejandro Pavarotti</p>
  <p>E-mail: martinpavarotti@gmail.com</p>
  <p>Fecha de trabajo recibido: 22/03/23</p>
  <p>Fecha de trabajo aceptado: 20/09/23</p>
  <p><bold>Conflictos de interés:</bold> los autores declaran que no
  existe conflicto de interés.</p>
  <disp-quote>
    <p><bold>INTRODUCCIÓN</bold></p>
    <p>Aunque los mecanismos de señalización que subyacen a las diversas
    respuestas a la insulina son altamente complejos y aún hay aspectos
    por esclarecer, los avances recientes han aportado cierta claridad
    en algunas vías esenciales que rigen la regulación metabólica de la
    glucosa. Los efectos de la insulina abarcan una amplia gama de
    procesos, como el crecimiento celular, la diferenciación, la
    apoptosis y la síntesis, así como la degradación de lípidos,
    proteínas y glucosa. En cuanto al almacenamiento de nutrientes, se
    ha establecido que la unión de la insulina a su receptor inicia una
    compleja cascada de señalización que promueve la captación y
    almacenamiento de glucosa y ácidos grasos en forma de glucógeno y
    triglicéridos<sup>1</sup>.</p>
    <p>Uno de los efectos funcionales más estudiados de la señalización
    de la insulina en el músculo esquelético (ME) es el aumento en el
    transporte de glucosa<sup>2</sup>. La interacción entre la insulina
    y el ejercicio sirve como ejemplo de un equilibrio entre dos fuerzas
    reguladoras metabólicas contrapuestas en condiciones
    variables<sup>3</sup>. Durante la actividad física es necesario
    incrementar la movilización y la oxidación de las reservas
    energéticas, contrarrestando así los efectos del almacenamiento
    promovidos por la insulina. Para lograrlo, durante el ejercicio se
    reduce la secreción de insulina y se favorecen los procesos de
    movilización de energía. Tras la actividad física, es imperativo
    restablecer los depósitos energéticos agotados, en particular el
    glucógeno muscular. La sensibilidad a la insulina de los músculos
    que participaron previamente en la actividad física aumenta, lo que
    facilita la captación de glucosa para la resíntesis de glucógeno. En
    personas entrenadas, la sensibilidad a la insulina se eleva aún más
    en comparación con las no entrenadas debido a las adaptaciones en la
    vasculatura, el ME y el tejido adiposo.</p>
  </disp-quote>
</sec>
<sec id="acción-de-la-insulina-en-el-miocito">
  <title>Acción de la insulina en el miocito</title>
  <p>Activación del receptor de insulina</p>
  <disp-quote>
    <p>La insulina ejerce sus efectos fisiológicos mediante su unión al
    receptor de insulina (RI) ubicado en la membrana plasmática de las
    células diana. El RI es un heterotetrámero formado por dos
    subunidades alfa y dos subunidades beta. La porción extracelular de
    RI la componen las dos subunidades alfa y los 190 residuos
    aminoacídicos del extremo aminoterminal de cada una de las
    subunidades beta. La porción restante de las subunidades beta
    constituye las regiones transmembrana, yuxtamembrana y los dominios
    con actividad de tirosina-quinasa. La subunidades alfa y beta están
    unidas por un puente disulfuro, mientras que las subunidades beta se
    vinculan entre sí por dos puentes disulfuro. El gen que codifica el
    RI (<italic>INSR</italic>) es un gen simple ubicado en el cromosoma
    19 (19.13.2) que, gracias al <italic>splicing</italic> alternativo
    (proceso que permite obtener diferentes proteínas a partir de un
    mismo gen), sintetiza las isoformas A y B de RI<sup>4,5</sup>. La
    isoforma B es unas 100 veces más sensible a la insulina que a IGF-2
    (<italic>insulinlike growth factor type-2</italic>), y se expresa de
    manera más frecuente y específica en el hígado, el músculo y el
    tejido adiposo, mientras que la isoforma A se expresa
    mayoritariamente durante el desarrollo fetal y tiene una alta
    afinidad por IGF-2<sup>6</sup>.</p>
    <p>El estímulo de RI induce la activación de dos grandes cascadas de
    señalización intracelular: una cascada con actividad mitogénica y
    otra con actividad metabólica. En condiciones de
    insulinorresistencia, la respuesta de la vía metabólica disminuye,
    mientras que la vía mitogénica permanece inalterada.</p>
    <p>La activación metabólica de RI favorece la activación de la
    tirosina-quinasa en las subunidades beta, autofosforilándose para
    facilitar el reclutamiento y la activación por fosforilación de
    diversas proteínas sustrato. Estos eventos posibilitan la división
    temprana de la señalización desencadenada por la insulina para
    activar múltiples módulos funcionales<sup>7</sup>.</p>
  </disp-quote>
  <p>Participación y activación de SRI, PI3K y Akt</p>
  <disp-quote>
    <p>Entre las proteínas sustrato mejor descritas para RI se encuentra
    la familia de sustratos del receptor de insulina (SRI, o del inglés
    IRS: <italic>insulin receptor substrate</italic>)<sup>8,9</sup>. Los
    SRI son proteínas adaptadoras fosforiladas en residuos de tirosina
    por el RI activado. La fosforilación de residuos de tirosina por
    parte del RI permite la unión de proteínas efectoras de
    señalización, lo que amplifica la respuesta a la insulina, mientras
    que las fosforilaciones en residuos de serina o treonina afectan su
    estabilidad y actividad, y gestionan la inhibición o activación en
    función de los residuos afectados. Los SRI son una familia de
    proteínas de las que se describieron seis (SRI 1-6). No obstante,
    SRI-1 y SRI-2 median la mayoría de los efectos metabólicos de la
    activación de RI<sup>7</sup>.</p>
    <p>La fosforilación en tirosina del dominio carboxiloterminal de SRI
    permite la unión y activación de la enzima fosfatidilinositol
    3-quinasa (PI3K), la cual cataliza la incorporación de un fosfato
    sobre la posición 3 del anillo inositol del fosfoinositol-4-fosfato
    (PI4P) y fosfoinositol-4,5-bifosfato (PI4, 5P), que genera
    fosfoinositol-3,4-bifosfato (PI (3,4) P2) o “PIP2”, y
    fosfoinositol-3,4,5-trifosfato (PI(3,4,5) P3) o “PIP3”,
    respectivamente<sup>10</sup>. La PI3K está formada por una subunidad
    reguladora y otra catalítica. Existen cinco isoformas de la
    subunidad reguladora (p85<bold>a</bold>, p55<bold>a</bold>,
    p50<bold>a</bold>, p85<bold>ß</bold> y p55<bold>?</bold>) y tres
    isoformas de la subunidad catalítica (p110 <bold>a</bold>,
    <bold>ß</bold> y <bold>?</bold>). La unión entre ambas subunidades
    facilita la estabilización de la subunidad catalítica e inhibe su
    acción. Cuando la subunidad reguladora se pone en contacto con SRI,
    se libera la inhibición, lo que activa la subunidad catalítica e
    incrementa la producción de PIP3<sup>11,12</sup>. Esto propaga y
    amplifica la señal de la insulina y el reclutamiento de proteínas
    efectoras con dominios PH (o dominios con homología de pleckstrina)
    sobre la membrana plasmática. Entre los efectores con dominio PH más
    importantes se encuentran la proteína-quinasa 1 dependiente del
    inositol-3-fosfato (PDK1), Akt (también denominada proteína-quinasa
    B: PKB)<sup>11</sup> y PKC atípicas (aPKC-<bold>?</bold> y
    <bold>?</bold>)<sup>13</sup>. Hasta ahora, se han identificado tres
    isoformas de Akt codificadas por los genes <italic>Akt1,
    Akt2</italic> y <italic>Akt3</italic>, de las cuales
    <italic>Akt2</italic> se expresa predominantemente en los tejidos
    sensibles a la insulina<sup>14</sup>. Tras unirse a PIP3, Akt se
    activa mediante la fosforilación por la PDK1 (en treonina 308) y por
    la mTOR2 (<italic>mammalian target of rapamycin complex</italic>)
    (en serina 473)<sup>15</sup> (Figura 1).</p>
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig1.png">
      <alt-text>Figura 1</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>


	
    <p>La Akt activa tiene la particularidad de fosforilar múltiples
    sustratos con diversas funciones (Foxo, AS160/TBC1D4, TSC-2/TSC-1,
    PRAS40, GSK3, PGC-1<bold>a</bold>, PDE3B) y se convierte en un nodo
    clave para la diversificación de la señalización de la
    insulina<sup>7</sup>. Al mismo tiempo, PDK1 fosforila y activa las
    PKC atípicas, las cuales estarían vinculadas a la exocitosis de
    GLUT-4<sup>13</sup>, probablemente mediante la fosforilación de
    proteínas sustrato (p. ej., Doc2B, una proteína necesaria para la
    fusión de las vesículas GSV con la membrana plasmática; Figura
    2)<sup>16,17</sup>.</p>
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig2.png">
      <alt-text>Figura 2</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
    <p>Como se puede observar, los eventos detallados hasta aquí están
    próximos a RI (SRI, PI3K y Akt) en las inmediaciones de la membrana
    plasmática. El cese del estímulo con la insulina permite un
    mecanismo inverso al descrito. A diferencia de PI3K, la falta de
    insulina provoca la activación de la fosfatasa PTEN (cuya actividad
    es inhibida por la acción de la insulina) que desfosforila PIP3 y
    frena la activación desencadenada por la insulina<sup>18</sup>.</p>
    <p>Tráfico de vesículas. Papel de las proteínas Rab</p>
  </disp-quote>
  <p>El tráfico global de vesículas intracelulares está gobernado por
  una familia de proteínas con actividad GTPasa denominadas Rab
  (<italic>Ras-associated binding proteins</italic>). La familia de
  proteínas Rab es un miembro de la superfamilia Ras. Las proteínas Ras
  son interruptores moleculares binarios que alternan entre estados
  unidos a guanosina-trifosfato (GTP), activo, y estados unidos a
  guanosina-difosfato (GDP), inactivo. Así, las Rab cargadas con GTP
  facilitan el tráfico de vesículas desde un compartimento de origen
  hacia un compartimento blanco o <italic>target</italic>, mientras que
  las Rab cargadas con GDP se encuentran impedidas en la ejecución de
  ese tráfico. La carga de las proteínas Rab con el nucleótido GTP se
  lleva a cabo por la acción de las proteínas intercambiadoras de
  nucleótidos GEF (<italic>guanine nucleotide exchange factor</italic>).
  Los GEF permiten que las Rab liberen GDP para luego unir GTP. De este
  modo, las GEF promueven la activación de Rab y, por lo tanto, su
  interacción con proteínas efectoras con las que llevarán a cabo su
  acción concreta. A su vez, las proteínas denominadas GAP
  (<italic>GTPaseaccelerating proteins</italic>) aceleran la actividad
  GTPasa de Rab, lo que conduce a la hidrólisis de GTP (generan GDP +
  Pi), se cargan con GDP e inhiben así el efecto de Rab. En este punto,
  las proteínas RabGDP se desprenden de la membrana por la acción de la
  proteína GDI (<italic>GDP-dissociation inhibitor</italic>) que las
  mantiene solubles en el citosol celular e impide que estas Rab entren
  en contacto con las proteínas efectoras (para más información sobre
  las proteínas Rab, recomendamos consultar el artículo de Homma et al.
  “<italic>Rab family of small GTPases: an updated view on their
  regulation and functions”).</italic> Hasta el momento, se describieron
  unas 60 proteínas Rab involucradas en distintos eventos de tráfico de
  vesículas intracelulares<sup>19</sup>. En el caso particular del
  transporte de GLUT-4, estimulado por la insulina, se descubrió que el
  tráfico de GSV (vesículas transportadoras de GLUT-4) requiere la
  participación de Rab 8 y Rab 13<sup>20</sup> en el ME, mientras que
  Rab 10 posibilitaría ese tráfico en el tejido
  adiposo<sup>21</sup>.</p>

 
  <p><italic>Las Rabs ciclan entre un estado activo, unido a un
  nucleótido de GTP, y un estado inactivo, unido a un nucleótido de GDP.
  En estado activo, las Rabs se unen a la membrana plasmática gracias a
  la presencia de una cola lipídica de isoprenilos. Las proteínas GEFs
  permiten el intercambio de nucleótidos GDP por GTP, lo que posibilita
  activar a la Rab y su contacto con proteínas efectoras con las que
  llevarán a cabo su función específica. Las proteínas GAP, como AS160,
  facilitan la hidrólisis de GTP a GDP y Pi, lo que inhibe a la Rab y
  bloquea su función en el tráfico de vesículas intracelulares. Una vez
  que el GTP se hidroliza a GDP, la Rab se separa de la membrana por la
  unión a otra proteína denominada GDI, que la mantiene soluble en el
  citosol.</italic></p>
  <p><italic>Rab: small GTPase Ras-associated binding protein (pequeña
  proteína GTPasa de unión asociada a Ras); GEF: guanine nucleotide
  exchange factor (factor intercambiador de nucleótidos de guanina);
  GAP: GTPase-accelerating protein (proteína activadora de
  guanosina-trifosfatasa o proteína activadora de la actividad GTPasa);
  GDI: guanine nucleotide dissociation inhibitor (factor inhibidor de la
  disociación de nucleótidos de guanina); GTP: guanosine-triphosphate
  (nucleótido de guanosina- trifosfato); GDP: guanosine-diphosphate
  (nucleótido de guanosina-difosfato).</italic></p>
  <p><bold>Figura 3:</bold> Ciclo de activación e inactivación de las
  proteínas Rabs.</p>
  
  
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig3.png">
      <alt-text>Figura 3</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
  
</sec>
<sec id="interacción-entre-la-señalización-de-insulina-y-el-tráfico-de-glut-4">
  <title>Interacción entre la señalización de insulina y el tráfico de
  GLUT-4</title>
</sec>
<sec id="activación-de-las-proteínas-rabs-por-inactivación-de-gap-as160">
  <title>Activación de las proteínas Rabs por inactivación de GAP
  AS160</title>
  <disp-quote>
    <p>Como ya se mencionó, Akt fosforila diversas proteínas
    involucradas en la captación de glucosa y es el sustrato de Akt de
    160 kDa (AS160) el mejor caracterizado de sus blancos. La AS160,
    también conocida como TBC1D4, es una proteína GAP y tiene actividad
    sobre las proteínas Rab 8, 13 y 10. En ausencia de insulina,
    AS160/TBC1D4 permanece activa y estimula la actividad GTPasa de Rab,
    con la consiguiente hidrólisis de GTP a GDP y Pi de manera
    constitutiva (Figura 4). En otras palabras, las Rab estarían
    inactivas, cargadas con GDP, en estado basal o constitutivo. La
    activación de Akt2 por la insulina permite la fosforilación de AS160
    e inhibe su actividad GAP, lo que impide la activación de GTPasa de
    Rab. Esto facilita que permanezcan cargadas con GTP, es decir, como
    Rab-GTP, y que se active el tráfico de vesículas hacia la membrana
    plasmática (Figura 5). En resumen, a través de la fosforilación de
    AS160, la insulina “soltaría los frenos” de las proteínas Rab y
    haría posible la translocación de GSV a la membrana
    plasmática<sup>22</sup>.</p>
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig4.png">
      <alt-text>Figura 4</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
			
			
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig5.png">
      <alt-text>Figura 5</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
  </disp-quote>
  <p>RAC-1. Un efector paralelo en la señalización desencadenada por la
  insulina. Papel de la reorganización de la actina cortical</p>
  <disp-quote>
    <p>La activación de PI3K es un punto clave porque facilita la
    bifurcación de la señalización de la insulina. Paralelamente a la
    activación de Akt, PI3K promueve la activación de una GTPasa
    perteneciente a la familia de las proteínas Rho (<italic>Ras
    homologous</italic>) denominada RAC-1<sup>22</sup>. Hoy sabemos que
    la activación de RAC-1 coordina la reorganización de la actina
    cortical por debajo de la membrana plasmática, evento necesario para
    el acoplamiento y la fusión de GSV con la membrana
    plasmática<sup>23,24</sup>. Una pregunta parcialmente respondida es:
    ¿cómo el incremento de PIP3 (generado por la activación de PI3K)
    permite la activación de RAC-1? Como todas las proteínas con
    actividad GTPasa, RAC-1 también requiere proteínas GAP y GEF.
    Algunos estudios demostraron que el aumento de PIP3 en la membrana
    plasmática permite el reclutamiento de proteínas GEF para RAC-1,
    como P-Rex 1<sup>25</sup> y FLJ00068<sup>26</sup>. Gracias a estas
    proteínas GEF, RAC-1 se activaría, es decir, se cargaría con el
    nucleótido GTP. Como ya se mencionó, la activación de RAC-1 conduce
    al reordenamiento de la actina en la zona cortical. Para que este
    evento sea factible, es necesario un aumento tanto de la
    ramificación (polimerización) como de la despolimerización de la
    actina fibrilar. Así, RAC-1 activa factores nucleadores como WAVE y
    n-WASP (<italic>neuronal WiskottAldrich syndrome protein</italic>),
    que a su vez activan un complejo de factores de ramificación de la
    actina denominado Arp2/3. Otra proteína blanco de RAC-1 es la
    quinasa PAK1, que por intermedio de una fosfatasa
    (<italic>Slingshot</italic>) desfosforila y activa otra proteína
    (cofilina), responsable de la despolimerización de la actina
    fibrilar, con regeneración de la actina monomérica
    libre<sup>3</sup>.</p>
    <p>Un estudio realizado por Sylow, de la Universidad de Copenhague,
    demostró que, tanto en ratas alimentadas con dieta rica en grasa
    como en personas obesas, ambas insulinorresistentes, se observa una
    disminución de la fosforilación de PAK1 muscular<sup>23</sup>. Por
    otro lado, en personas sometidas a condiciones de
    insulinorresistencia por emulsión lipídica intravenosa, la
    fosforilación de PAK-1 se bloquea de manera total (100%) a los 30
    minutos y parcial (50%) a los 120 minutos tras la estimulación con
    insulina<sup>23</sup>. Así, la falta de fosforilación de PAK-1
    disminuye o bloquea la activación de cofilina, lo que reduce la
    hidrólisis de la actina fibrilar, y la presencia de actina
    monomérica, provocando una disfunción de la dinámica de actina y,
    con ello, del transporte de GLUT-4 a la membrana
    plasmática<sup>27</sup> (Figura 6).</p>
    <p>En resumen, la activación de RAC-1 genera el reordenamiento de la
    actina cortical, necesaria para la ramificación de los haces de
    actina y para la despolimerización de la actina fibrilar. Debido a
    este aumento de la actina cortical por debajo de la superficie
    celular, las GSV cargadas con GLUT-4 se aproximan a la membrana
    plasmática y se fusionan con ella<sup>28</sup>.</p>
	
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig6.png">
      <alt-text>Figura 6</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	

  </disp-quote>
  <p><italic>En ausencia de insulina (basal o reposo celular), AS160 se
  encuentra activa, lo que despierta la actividad GTPasa de Rab, e
  hidroliza GTP a GDP y Pi. Esto hace que las Rab estén cargadas con
  GDP, lo que bloquea el tráfico de GSV a la membrana
  plasmática.</italic></p>
  <p><italic>PM: plasma membrane (membrana plasmática); GLUT-4: glucose
  transporter type 4 (transportador de glucosa tipo 4); AS160: Akt
  subtrate of 160 KDa (sustrato de Akt de 160 KDa) GDP:
  guanosine-diphosphate (nucleótido de guanosina-difosfato); Akt2:
  RAC-beta serine/ threonine-protein kinase (RAC-beta serina treonina
  proteína quinasa); PKB: proteína-quinasa B; GSV: GLUT-4 storage
  vesicle (vesículas de almacenamiento de GLUT-4).</italic></p>

</sec>
<sec id="fusión-de-las-gsv-con-la-membrana-plasmática.-paso-final-en-la-translocación-de-glut-4">
  <title>Fusión de las GSV con la membrana plasmática. Paso final en la
  translocación de GLUT-4</title>
  <disp-quote>
    <p>Los eventos finales en la exocitosis de GLUT-4 suceden en los
    últimos 200 nm por debajo de la membrana plasmática, donde existen
    factores reguladores del anclaje (<italic>tethering</italic>), el
    acoplamiento (<italic>docking</italic>) y la fusión
    (<italic>fusion</italic>) de GSV con la membrana plasmática (Figura
    7). Si bien estos eventos han sido ampliamente estudiados por
    diferentes grupos<sup>29-31</sup>, al igual que ocurre en varios de
    los procesos descritos, aún quedan preguntas sin respuesta. Algunos
    estudios proponen que ciertos estados de insulinorresistencia pueden
    estar causados por cambios en las proteínas implicadas, o al menos
    relacionadas, con esta fusión de membranas (para conocer más sobre
    qué proteínas están involucradas, sugerimos leer el artículo de
    Bryant et al. <italic>“SNARE proteins underpin insulinregulated
    GLUT-4 traffic”)</italic>. En cuanto al evento de fusión, en líneas
    generales se sabe que la fusión de membranas intracelulares requiere
    un complejo de proteínas de membrana denominadas SNARE
    (<italic>soluble NSF, N-ethylmaleimide-sensitive-factor attachment
    protein-receptors</italic>, receptores de proteínas de fijación
    soluble de NSF). Las SNARE tienen la particularidad de presentar
    estructuras espiraladas, lo que permite el entrelazado entre ellas
    (SNARE de membrana plasmática y SNARE de vesículas) y genera el
    acercamiento estrecho entre la membrana vesicular y la membrana
    plasmática. Todo ello posibilita superar la energía de repulsión
    electrostática entre ambas membranas y, por consiguiente, la
    fusión.</p>
	
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig7.png">
      <alt-text>Figura 7</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
    <p>Tres proteínas principales componen el complejo SNARE involucrado
    en la fusión de las vesículas GSV: 1) proteína de membrana asociada
    a vesículas-2 (VAMP-2) ubicada sobre las GSV (v-SNARE o SNARE de
    vesículas); 2) sintaxina 4; 3) SNAP 23 ambas ubicadas sobre la
    membrana plasmática (t-SNARE o SNARE del compartimento
    target)<sup>31,32</sup>. También se observó la participación de una
    serie de proteínas capaces de regular, de manera muy precisa, la
    formación y estabilidad del complejo SNARE<sup>3</sup>. Una de las
    más estudiadas es Munc18c, que se une a un precomplejo formado por
    sintaxina 4-SNAP 23, e impide la unión de VAMP-2 y la formación del
    complejo SNARE y, por consiguiente, la fusión de las membranas. Por
    otro lado, la activación del RI promueve la fosforilación de
    Munc18c, posibilita que esta se desprenda de la unión con
    sintaxina-4-SNAP 23 y, así, la formación del complejo SNARE y la
    fusión de las membranas<sup>33-35</sup>. En cambio, en estado basal
    (ausencia de insulina) la fosfatasa PTP1B mantiene desfosforilada a
    Munc18c, lo que facilita su unión a sintaxina 4-SNAP 23 e inhibe la
    formación del complejo ternario SNARE y la fusión<sup>36</sup>. Otra
    proteína denominada Synip funciona de forma similar a Munc18c. No
    obstante, Synip se une a sintaxina 4 en estado basal, lo cual
    bloquea la formación del complejo SNARE. Sin embargo, la activación
    de Akt2 por la insulina posibilita la fosforilación de Synip y la
    libera de la unión con sintaxina 4, lo que promueve el ensamblaje
    del complejo SNARE<sup>37-39</sup>. Por el contrario, la proteína de
    unión al calcio Doc2b, que es citosólica en estado basal, migra a la
    membrana plasmática por acción de la insulina y favorece la
    formación del complejo SNARE y, por lo tanto, la captación de
    glucosa<sup>40-42</sup> (Figura 8)<sup>3</sup>.</p>
	
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig8.png">
      <alt-text>Figura 8</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
    <p>Recientemente, nuestro grupo del Instituto de Histología y
    Embriología de Mendoza (Pavarotti et al.), en colaboración con el
    grupo de la Dra. Klip, del <italic>Hospital for Sick
    Children</italic> (SickKids) de Toronto, Canadá, encontró por
    primera vez en el músculo y en las células musculares la proteína
    complexina 2, una proteína vinculada a la estabilización de SNARE en
    los eventos de neurotransmisión en el sistema
    nervioso<sup>43,44</sup>. Los estudios microscópi cos mostraron que
    la complexina 2 migra hacia la membrana plasmática por acción de la
    insulina, un evento dependiente de RAC1 e independiente de Akt2. Por
    otra parte, los ensayos de <italic>knock-down</italic> (o
    disminución de la expresión de complexina 2) muestran una reducción
    de la exocitosis de GLUT-4 dependiente de la insulina<sup>45</sup>.
    Sin embargo, como se mencionó y se analizó en nuestro artículo y
    posteriormente en otro artículo del grupo del Dr. Bertrand de
    Bélgica, que comenta y discute nuestros resultados<sup>46</sup>, aún
    desconocemos si la complexina 2 está involucrada en la exocitosis de
    GLUT-4 mediada por otros estímulos como el ejercicio físico, la
    activación de AMPK o los aumentos de Ca<sup>2+</sup> (Figura 9).</p>
	
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig9.png">
      <alt-text>Figura 9</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
    <p>Como puede observarse, los complejos SNARE y sus proteínas
    reguladoras influyen directamente en la modulación de la homeostasis
    glucémica, por lo que una caracterización minuciosa de los
    mecanismos que regulan la formación y estabilidad del complejo SNARE
    será de gran importancia para diseñar nuevas intervenciones en el
    tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) con el fin de
    restaurar la captación de glucosa estimulada por la insulina.</p>

  </disp-quote>
  <p><italic>Después de la estimulación con insulina, las GSV cargadas
  con GLUT-4 se acercan a la membrana plasmática. La interacción de
  SNARE con otras proteínas accesorias permite el acoplamiento de GSV.
  Luego, gracias a un entrelazado entre la SNARE de GSV (VAMP2) con las
  SNARE de membrana (SNAP 23 y sintaxina 4), se observa un ensamblaje
  (flojo y luego apretado) que posibilita la formación de un complejo
  SNARE, que acerca las dos membranas y las fusiona. Tras la fusión, la
  membrana de las GSV forma parte de la membrana plasmática y, junto con
  la incorporación de esta membrana, GLUT-4 se une a la superficie
  celular, lo que facilita la entrada de la glucosa en la
  célula.</italic></p>
  <p><italic>GLUT-4: glucose transporter type 4 (transportador de
  glucosa tipo 4); GSV: GLUT-4 storage vesicle (vesículas de
  almacenamiento de GLUT-4); G: glucose (glucosa); PM: plasma membrane
  (membrana plasmática).</italic></p>
  <p><italic>En estado basal o de reposo, sin insulina, las SNARE pueden
  encontrarse monoméricas o sin ensamblar. Este estado es dependiente de
  proteínas accesorias como Munc18c y Synip, que inhiben el ensamblaje.
  Bajo la acción de la insulina, Munc18c es fosforilado por el receptor
  de insulina, mientras que Synip es fosforilado por Akt2. La
  fosforilación de ambas proteínas facilita la liberación de SNARE
  monoméricas, y permite el ensamblaje y la fusión de GSV con la
  membrana plasmática.</italic></p>
  <p><italic>GSV: GLUT-4 storage vesicle (vesículas de almacenamiento de
  GLUT-4); PM: plasma membrane (membrana plasmática).</italic></p>

  <disp-quote>
    <p><italic>La ausencia de complexina 2 disminuye la exocitosis de
    GLUT-4 desencadenada por la insulina. Bajo la acción de la insulina,
    complexina 2 migra a la membrana plasmática y es dependiente de
    RAC1, pero no de Akt2, para su relocalización. Desconocemos si otras
    proteínas como AMPK o CaMKII son capaces de permitir su llegada a la
    membrana plasmática.</italic></p>
  </disp-quote>
  <p><italic>GSV: GLUT-4 storage vesicle (vesículas de almacenamiento de
  GLUT-4); T-SNARE: proteínas SNARE de membrana plasmática (sintaxina 4
  y SNAP 23); V-SNARE: proteína SNARE de membrana vesicular (VAMP2);
  Cplx2: complexin2 (complexina 2); RAC1: ras-related C3 botulinum toxin
  substrate (sustrato 1 de toxina botulínica C3 relacionada con la
  proteína Ras); GLUT-4: glucose transporter type 4 (transportador de
  glucosa tipo 4); AMPK: adenosine 5’-monophosphate (AMP)-activated
  protein kinase (proteína-quinasa activada por monofosfato de adenina
  5).</italic></p>

</sec>
<sec id="papel-de-la-insulina-en-la-síntesis-del-glucógeno-muscular">
  <title>Papel de la insulina en la síntesis del glucógeno
  muscular</title>
  <disp-quote>
    <p>La glucosa, que entra en el miocito tras la estimulación con la
    insulina, tiene principalmente dos destinos posibles: la glucólisis
    o la síntesis de glucógeno. Tanto en el ME de sujetos sanos como en
    individuos con DM2, la principal vía de utilización de la glucosa es
    la síntesis de glucógeno. Se sabe que el glucógeno está sujeto a una
    regulación aguda por parte de la insulina tanto de los efectos
    anabólicos (glucógeno-sintasa [GS]) como catabólicos
    (glucógeno-fosforilasa [GP])<sup>46</sup>. La síntesis de glucógeno
    en el ME, estimulada por la insulina, es principalmente una
    consecuencia del aumento en el transporte de glucosa y la
    subsiguiente regulación alostérica de GS. Además, la insulina modula
    la actividad y aumenta la transcripción de la hexoquinasa II, la
    principal isoforma muscular de la primera enzima en la vía
    glucolítica, lo que proporciona un vasto control de la capacidad
    glucolítica. La regulación aguda en la síntesis del glucógeno se
    produce por la acción alostérica de la glucosa-6-fosfato sobre la GS
    y por la acción de la insulina, que promueve su desfosforilación. La
    GS fue la primera enzima cuya regulación por la insulina se demostró
    en 1960<sup>47</sup>. La regulación de GS basada en su
    desfosforilación desencadenada por la insulina ocurre a través de la
    activación de Akt, la cual fosforila e inactiva la glucógeno sintasa
    quinasa-3 (GSK3) (Figura 10). En ausencia de insulina, GSK3
    desempeña un papel inhibidor en la síntesis de glucógeno, ya que
    fosforila e inactiva la GS e impide la síntesis de glucógeno
    muscular. Por el contrario, la activación de Akt, por acción de la
    insulina, permite la fosforilación de GSK3 inactivándola, lo que
    impide la fosforilación de GS. La falta de fosforilación de GS
    aumenta su actividad y, por lo tanto, la síntesis de glucógeno.
    Simultáneamente a la fosforilación de GSK3, la insulina activa una
    proteína fosfatasa 1 (PP1) que promueve la desfosforilación de GS
    (Figura 11). Así, la combinación de la inactivación de GSK3 y la
    activación de PP1 refuerza la activación de GS, y facilita la
    síntesis de glucógeno. El estado de fosforilación de GS provo caría
    una regulación fina al modular la afinidad de la enzima por el
    sustrato UDP-glucosa* y la sensibilidad a la glucosa-6-fosfato. En
    otras palabras, la GS desfosforilada sería más sensible a la
    regulación alostérica por la glucosa-6-fosfato, lo cual parece
    favorecer la activación de la síntesis de glucógeno estimulada por
    la insulina<sup>47</sup>. En el lado catabólico del metabolismo del
    glucógeno, se sabe que la insulina inhibe la glucogenólisis. La
    actividad de GP es regulada por la insulina mediante mecanismos muy
    similares a los de GS: fosforilación y regulación alostérica. Por
    efecto adrenérgico y de la contracción muscular, se activa la
    fosforilasaquinasa que, a su vez, estimula la GP e induce la
    liberación de residuos de glucosa-1-fosfato<sup>48</sup>.
    Contrariamente, la insulina, a través de la activación de la
    fosfatasa PP1, promueve la desfosforilación y la inactivación de la
    fosforilasa-quinasa y de GP, lo cual reduce la glucogenólisis
    muscular. Al igual que con GS, el control alostérico de GP a través
    de la inhibición de la glucosa-6-fosfato es un mecanismo crítico
    para el control de la glucogenólisis por parte de la insulina. Así,
    ambos mecanismos puestos en marcha por la insulina permiten, por un
    lado, disminuir la glucogenólisis y, por el otro, favorecer la
    síntesis neta de glucógeno.</p>
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig10.png">
      <alt-text>Figura 10</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig11.png">
      <alt-text>Figura 11</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>

  </disp-quote>
  <p><italic>En ausencia de insulina, la síntesis de glucógeno se
  bloquea gracias la activación constitutiva de GSK3, que fosforila e
  inhibe la GS.</italic></p>
  <p><italic>MP: membrana plasmática; RI: receptor de insulina; IRS:
  insulin receptor substrate (sustrato del receptor de insulina); PI3K:
  phosphatidylinositol 3-kinase (fosfatidilinositol 3-quinasa); PIP2:
  phosphatidylinositol 4,5 bisphosphate (fosfatidil inositol 4,5
  bifosfato); Akt2: RAC-beta serine/ threonine-protein kinase (RAC-beta
  serina treonina proteína quinasa); PKB: protein kinase B
  (proteína-quinasa B; sinónimo de Akt2); GSK3: glycogen synthase kinase
  3 (glucógeno sintasa quinasa-3); GS: glycogen synthase (glucógeno
  sintasa); GSps: phospho glycogen synthase (glucógeno sintasa
  fosforilada en serina).</italic></p>

  <p><italic>*El UDP-glucosa es un nucleótido (base nitrogenada
  [uridina] + glucosa + difosfato) descubierto por el bioquímico
  argentino Luis Federico Leloir, quien recibió el Premio Nobel de
  Química en 1970 por revelar los procesos por los cuales los azúcares
  se almacenan en forma de glucógeno, y describir la estructura y la
  función de los nucleótidos, moléculas esenciales para la transmisión
  de la información genética y la producción de energía
  celular</italic></p>

  <p><italic>La presencia de insulina activa a Akt2, que entre tantas
  proteínas diana, fosforila a GSK3 inhibiéndola, lo que impide la
  fosforilación de GS. La falta de fosforilación de GS permite su
  activación y la síntesis de glucógeno. La fosfatasa PP1, también
  activada en presencia de insulina, contribuye a la desfosforilación de
  GS, mientras que el incremento de glucosa-6-fosfato, por modulación
  alostérica, activa la GS.</italic></p>
  <p><italic>PM: plasma membrane (membrana plasmática); IR: insulin
  receptor (receptor de insulina); IRS: insulin receptor substrate
  (sustrato del receptor de insulina); PI3K: phosphatidylinositol
  3-kinase (fosfatidilinositol 3-quinasa); PIP2: phosphatidylinositol
  4,5 bisphosphate (fosfatidilinositol 4,5 bifosfato); PIP3:
  phosphatidylinositol 3,4,5 triphosphate (fosfatidilinositol 3,4,5
  trifosfato); Akt2: RAC-beta serine/threonine-protein kinase (RAC-beta
  serina treonina proteína quinasa); PKB: protein kinase B
  (proteína-quinasa B, sinónimo de Akt2); GSK3: glycogen synthase kinase
  3 (glucógeno sintasa quinasa-3); GS: glycogen synthase (glucógeno
  sintasa); GSps: phospho glycogen synthase (glucógeno sintasa
  fosforilada en serina); G-6-P: glucse6-phosphatase
  (glucosa-6-fosfato); HK: hexokinase2 (hexoquinasa 2); PP1: protein
  phosphatase 1 (proteína fosfatasa 1)</italic>.</p>

</sec>
<sec id="aspectos-metabólicos-y-moleculares-del-ejercicio-físico">
  <title>Aspectos metabólicos y moleculares del ejercicio físico</title>
  <disp-quote>
    <p>La insulina es la principal hormona anabólica que aumenta el
    depósito de reservas energéticas en forma de glucógeno y lípidos.
    Por el contrario, la actividad física es una condición catabólica
    que aumenta la movilización de carbohidratos y lípidos para la
    generación inmediata de energía. La disponibilidad de ATP es
    fundamental para la actividad contráctil del ME tanto en eventos de
    potencia explosiva, que duran segundos, como de resistencia
    aeróbica, que duran horas. Por lo tanto, el ATP es el combustible
    celular requerido para la actividad de las enzimas claves
    involucradas en la excitabilidad de la membrana
    (Na<sup>+</sup>/K<sup>+</sup> ATPasa), el manejo del Ca<sup>2+</sup>
    del retículo sarcoplásmico (Ca<sup>2+</sup> ATPasa), los ciclos de
    entrecruzamiento de actina y miosina, etc. Sabemos que las reservas
    intramusculares de ATP son escasas: ~5 mmol por kilogramo de
    músculo. Si el ATP almacenado fuera la única fuente de energía del
    músculo, entonces la duración de la actividad contráctil para el
    ejercicio máximo (p. ej., carreras de 100 m), donde la tasa estimada
    de utilización de ATP es de 3,7 mmol ATP kg-1 s-1, sería de solo 2
    segundos, mientras que para el ejercicio submáximo, al 75% de
    VO<sub>2</sub> máx, donde la tasa de utilización de ATP es de 0,4
    mmol kg-1 s-1, las reservas alcanzarían para unos 15 segundos.</p>
  </disp-quote>
  <p>Sin duda, el incremento de las demandas energéticas de la actividad
  contráctil por el ejercicio requiere el aumento de la translocación de
  GLUT-4 para una mayor absorción de la glucosa muscular.</p>
  <p>Los estudios muestran que la actividad física aumenta al doble la
  cantidad de GLUT-4 en la membrana plasmática en relación con el estado
  de reposo49,50. Sin embargo, la tasa de captación de glucosa es hasta
  100 veces mayor durante el ejercicio intenso51. Como puede observarse,
  hay una gran discrepancia entre el aumento de la captación de glucosa
  y el aumento en la translocación de GLUT-4. Si bien no hay respuestas
  concretas que fundamenten la diferencia, se han planteado algunas
  hipótesis para justificarla. Una posibilidad es que los métodos
  utilizados para evaluar la translocación de GLUT-4 en el músculo
  subestimen los valores reales. Otra respuesta posible es que la
  actividad intrínseca de GLUT-4 aumente en el ME durante el ejercicio,
  probablemente debido al incremento de la temperatura muscular, así
  como a los efectos mecánicos durante los ciclos de
  contracción/relajación<sup>52</sup>.</p>
  <disp-quote>
    <p>Como ya señalamos, la captación de glucosa muscular puede
    aumentar unas 100 veces durante el ejercicio intenso. Los mecanismos
    coordinados responsables de este fenómeno son: 1) el aumento del
    suministro de glucosa; 2) el incremento del transporte de glucosa;
    3) la activación de las vías glucolítica y
    oxidativa<sup>53</sup>.</p>
  </disp-quote>
  <list list-type="order">
    <list-item>
      <p><italic>Suministro de glucosa</italic>. Existe un incremento de
      unas 20 veces en el suministro de glucosa durante el ejercicio
      respecto del estado de reposo<sup>54</sup>. Este incremento tiene
      como principal responsable una mayor perfusión del tejido
      muscular<sup>55,56</sup> y, en menor medida, un incremento de la
      relación arteriovenosa de glucosa durante el
      ejercicio<sup>57</sup>.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Transporte de glucosa</italic>. Translocación de
      GLUT-4. Así como la insulina ejerce un efecto preponderante sobre
      el incremento en la incorporación de glucosa, es innegable que la
      actividad física activa la translocación y la cantidad de GLUT-4
      sobre los túbulos en T y la membrana plasmática. Se conoce que el
      señalamiento desencadenado por la actividad física es
      independiente de la insulina, ya que en los sujetos
      insulinorresistentes la translocación de GLUT-4 por acción de la
      contracción muscular está conservada<sup>17,58</sup>. Más adelante
      se describen los mecanismos propuestos en este evento.</p>
    </list-item>
    <list-item>
      <p><italic>Activación de las vías glucolítica y
      oxidativa</italic>. Las mayores demandas energéticas durante el
      ejercicio disparan un incremento en el metabolismo de la glucosa
      (vías glucolítica y oxidativa) y, con ello, una mayor captación de
      glucosa. La glucosa incorporada es transformada por la hexoquinasa
      II en glucosa6-fosfato para su uso en la vías glucolítica y
      oxidativa. Durante el ejercicio moderado y continuo la demanda
      energética es constante. Esto disminuye los niveles celulares de
      glucosa y glucosa-6-fosfato, mantiene activa la hexoquinasa II y,
      con ello, la mayor incorporación de glucosa<sup>51,59</sup>. Sin
      embargo, en el ejercicio máximo, en el contexto de la fatiga
      muscular, el gran aumento inicial en la incorporación de glucosa,
      con el consiguiente aumento de glucosa6-fosfato, inhiben la
      hexoquinasa II, lo que disminuye la tasa de fosforilación y la
      utilización de glucosa. Además, la mayor tasa de glucogenólisis
      genera un aumento adicional de glucosa-6-fosfato que también
      contribuye a la inhibición de la hexoquinasa II y a la utilización
      de la glucosa libre<sup>51</sup>. En nuestra opinión, este aumento
      de glucosa-6-fosfato podría producirse en dos etapas: inicialmente
      por un incremento de la captación de glucosa por las mayores
      demandas energéticas y, en una segunda etapa, por el aumento en la
      glucogenólisis. En otras palabras, durante el ejercicio intenso,
      la glucosa se acumula en la célula probablemente debido a la
      inhibición de la hexoquinasa II, que frenaría, por gradientes de
      concentración, la incorporación de glucosa.</p>
    </list-item>
  </list>
</sec>
<sec id="señalización-y-mecanismo-de-translocación-de-glut-4-desencadenados-por-la-actividad-física">
  <title>Señalización y mecanismo de translocación de GLUT-4
  desencadenados por la actividad física</title>
  <disp-quote>
    <p>Si bien el aumento de la translocación de GLUT-4 desencadenado
    por el ejercicio es un hecho bien estudiado, todavía hay aspectos no
    bien dilucida dos o, al menos, discutibles. Desde siempre, se ha
    supuesto que la activación de AMPK por cambios en la relación de
    AMP/ATP permite un aumento de la translocación de GLUT-4 y, con
    ello, una mayor captación de glucosa<sup>60,61</sup>. Sin embargo,
    se han propuesto otros posibles mecanismos<sup>62-65</sup>. El
    aumento de GLUT-4 en la membrana plasmática por la insulina y la
    actividad física se produce a través de vías de señalización
    independientes, pero teniendo en cuenta que el ejercicio induce un
    aumento de la sensibilidad a la insulina durante y después de la
    actividad, podría considerarse que esta independencia es una verdad
    a medias. Es decir, se han encontrado puntos en los que ambas vías
    convergen y comparten parte de los mecanismos utilizados para
    aumentar la exocitosis de GLUT-4.</p>
  </disp-quote>
  <p>Estrés metabólico</p>
  <disp-quote>
    <p>La activación de AMPK
    (<bold>a</bold>2<bold>ß</bold>2<bold>?</bold>3/1) por estrés
    metabólico (incremento de la relación AMP/ATP) o por fármacos
    similares al AMP (p. ej., AICAR), se ha relacionado con la
    translocación de GLUT-4 a la membrana plasmática<sup>66</sup>. En
    apoyo de estas observaciones, se notó un aumento aproximado del 90%
    en las reservas de glucógeno en las personas que poseen una mutación
    puntual en la subunidad <bold>?</bold>3 de AMPK, que conduce a un
    aumento de la actividad intrínseca<sup>67</sup>. Surge la pregunta:
    ¿cómo aumenta la activación de AMPK la translocación de GLUT-4? AMPK
    está vinculada a la activación de proteínas Rab y al aumento de
    fosfatidilinositol 3,5-bifosfato (PI(3,5)P2). Como ya mencionamos,
    las proteínas GAP (<italic>GTPases activating protein</italic>)
    están activas en estado de reposo, lo que facilita la hidrólisis de
    Rab-GTP a Rab-GDP y Pi mediante la inhibición de Rab y el tráfico de
    vesículas. De manera similar a la activación de Akt2 por la
    insulina, la activación de AMPK por la actividad física permite la
    fosforilación de la proteína GAP, TBC1D4/AS160 y, probablemente, de
    otra GAP denominada TBC1D1, que se encuentra presente principalmente
    en las fibras de tipo 2. Así, la fosforilación y la inhibición de
    ambas GAP contribuirían a la carga de Rab con GTP y liberarían el
    freno al tráfico de las vesículas GSV, con la consiguiente
    exocitosis de GLUT-4. Por el momento, se desconoce qué proteínas Rab
    participan en este proceso, pero dadas las similitudes observadas
    con los mecanismos estimulados por la insulina, Rab 8, 13 y 14
    serían las principales candidatas. También se ha descubierto que
    AMPK tiene como blanco la quinasa PIKfyve, que habilita la
    generación de fosfatidilinositol-5-fosfato (PI(5)P) y
    fosfatidilinositol-3,5-bifosfato (PI(3,5)P2)<sup>68</sup>. En cuanto
    al incremento de PI(3,5)P2, la actividad de PIKfyve se ha vinculado
    a un aumento de la exocitosis de GLUT4, pero AMPK solo parece
    provocar un cambio en la localización intracelular de esta
    quinasa<sup>68</sup>, lo que contribuiría al aumento de la
    exocitosis de GLUT-4.</p>
    <p>Por último, según algunos estudios, la sacarosa-quinasa no
    fermentada relacionada con AMPK (SNARK) parece estar vinculada a la
    regulación del metabolismo de la glucosa y la captación de glucosa
    en el ME en respuesta a la contracción muscular<sup>69</sup>. Más
    concretamente, se cree que SNARK se activa por la contracción
    muscular y esta última activa la AMPK, lo que permite la
    translocación de GLUT-4, donde participa como un “amplificador” para
    aumentar la respuesta metabólica a la contracción muscular (Figura
    12, panel central).</p>
	
	
				<p>
    <inline-graphic xlink:href="https://revistasad.com/ojsfiles/journals/1/articles/725/fig12.png">
      <alt-text>Figura 12</alt-text>
    </inline-graphic>.
			</p>
	
  </disp-quote>
  <p>Señalización del calcio</p>
  <disp-quote>
    <p>Los incrementos de Ca<sup>2+</sup> desencadenados por la
    contracción muscular tienen múltiples orígenes y secuencialidades, y
    se los ha vinculado a eventos de señalización como la activación de
    quinasas (p. ej., CaMKK, CaMKII, nPKC), el aumento de la exocitosis
    de GLUT-4 y la incorporación de glucosa<sup>70,71</sup>. El cambio
    de potencial de la membrana generado por el estímulo nervioso sobre
    la placa motora terminal posibilita la apertura de canales de
    Ca<sup>2+</sup> denominados receptores de dihidropiridina (R-DHP),
    los cuales, por contacto físico con los canales denominados
    receptores de rianodina (RyR, <italic>ryanodin receptor</italic>),
    ubicados en las cisternas terminales del retículo sarcoplásmico,
    permiten un incremento mayor de Ca<sup>2+</sup> intracelular por la
    salida desde este compartimento. El aumento de Ca<sup>2+</sup> es el
    responsable final de la contracción muscular, es decir, de generar
    el entrecruzamiento entre la actina y la miosina. Se notó que, si se
    bloquea farmacológicamente este entrecruzamiento, se inhibe la
    exocitosis de GLUT-4<sup>60</sup>. Sin embargo, este aumento de
    Ca<sup>2+</sup>, mediado por los receptores de R-DHP y RYR en las
    cisternas terminales del retículo sarcoplásmico, no serían los
    responsables de generar un mayor ingreso de glucosa<sup>60</sup>.
    Por otra parte, el aumento de la glucólisis por estímulos eléctricos
    produce un aumento de segundos mensajeros como ADP ribosa cíclico
    (cADPR) y ácido nicotínico adenina dinucleótido fosfato
    (NAADP)<sup>72</sup>, los cuales generan un incremento extra de
    Ca<sup>2+</sup> (proveniente del interior y el exterior celular) y
    la activación de CaMKII<sup>73,74</sup>. Además, estos incrementos
    de Ca<sup>2+</sup> son detectados por la calmodulina (CaM), evento
    que también sería necesario para activar la CaMKII<sup>75</sup>. En
    este sentido, el bloqueo de la activación de CaMKII frena la
    incorporación de glucosa. En función de lo expuesto, y según nuestro
    punto de vista, las señales de Ca<sup>2+</sup> desencadenadas por el
    propio proceso contráctil (aumento del calcio intracelular por R-DHP
    y RyR) no serían responsables de la incorporación de glucosa
    muscular por el ejercicio físico. No obstante, las moléculas
    provenientes de la actividad glucolítica actuarían como segundos
    mensajeros, y permitirían los incrementos subsiguientes de
    Ca<sup>2+</sup> tanto desde el interior como desde el exterior de la
    célula, lo que dispararía a través de calmodulina y CaMKII la
    incorporación de glucosa.</p>
    <p>Las señales de Ca<sup>2+</sup> generan mecanismos y eventos
    complejos aún no dilucidados del todo, pero que parecen tener un
    impacto positivo en la incorporación de la glucosa muscular.</p>
    <p>Alternativamente a esta vía y en relación con la apertura de los
    canales de Ca<sup>2+</sup> durante la contracción muscular
    (receptores de rianodina, ubicados sobre las cisternas terminales),
    parece producirse la liberación de ATP al exterior celular a través
    de los canales de panexina-1<sup>62,76</sup>. En estos estudios se
    halló que tales eventos provocan un aumento de la fosforilación de
    Akt y de TBC1D4/AS160 durante el ejercicio físico<sup>77</sup>. Al
    parecer, el incremento del ATP extracelular provoca una activación
    autocrina de los receptores purinérgicos P2Y del miocito, los cuales
    activan una PI3K<bold>?</bold> e incrementan los niveles de PIP3.
    Esto permitiría el accionar de la señalización posterior de PIP3
    utilizando la vía común de la insulina e incrementando la captación
    de glucosa<sup>62,78</sup> (Figura 12, panel izquierdo).</p>
  </disp-quote>
  <p>Acción mecánica de la actividad física sobre la incorporación de
  glucosa. Estrés mecánico</p>
  <disp-quote>
    <p>Si se bloquea la tensión muscular generada por la contracción, ya
    sea mecánica o químicamente, se observa una reducción en la
    captación de glucosa<sup>60,79</sup>. Esto parece indicar que la
    señalización desencadenada por el estrés mecánico durante la
    actividad física está relacionada con los eventos de incorporación
    de glucosa. De manera similar, se ha demostrado que el estiramiento
    pasivo aumenta la incorporación de glucosa al músculo<sup>79</sup>.
    Una candidata que podría explicar el efecto del estiramiento en la
    incorporación de glucosa es la proteína RAC-1. Si bien RAC-1 es
    activada por la insulina, el estiramiento pasivo también activaría a
    RAC-1 y permitiría la incorporación de glucosa<sup>24,80</sup>. En
    roedores y seres humanos, la quinasa PAK, blanco de RAC-1 activado
    por la insulina, también se activa por el ejercicio físico y en el
    proceso contráctil<sup>81</sup>. La inhibición farmacológica de
    RAC-1 o la supresión de su expresión produce una disminución del
    30-40% en la incorporación de glucosa estimulada por el estiramiento
    pasivo<sup>79</sup>. Se han estudiado proteínas de la membrana
    plasmática que serían las encargadas de captar los cambios de
    tensión sobre el miocito mediante la activación de RAC-1. Entre las
    proteínas estudiadas están el complejo glucoproteico de la
    distrofina (DGC: <italic>dystrophin glycoprotein complex</italic>),
    canales iónicos, uniones de adhesión focal e integrinas, que tienen
    la capacidad de detectar cambios de tensión, y que serían necesarias
    para activar a RAC-1<sup>82-84</sup>. Una vez activada RAC-1, se
    especula que podría ejercer su acción en al menos tres sitios
    distintos para promover la incorporación de glucosa: 1) al igual que
    en la señalización promovida por la insulina, aquí también RAC-1
    estimularía el reordenamiento del citoesqueleto de
    actina<sup>24</sup>; 2) RAC-1 también activaría otra GTPasa
    denominada RALA (proteína Ral-A asociada a Ras), que parece estar
    implicada en el tráfico de GLUT-4<sup>85</sup>; 3) RAC-1 formaría
    parte del complejo NOX2 (NADPH oxidasa 2), el cual se ha vinculado a
    la incorporación de</p>
    <p>glucosa muscular mediante el proceso contráctil<sup>86</sup>.</p>
    <p>En conclusión, tanto el bloqueo de la actividad de RAC-1 como su
    ausencia provocan una disminución parcial en el ingreso de glucosa.
    Esto nos autoriza a pensar que existen otros mecanismos y moléculas
    capaces de modular este proceso activado por l contracción muscular
    y el estiramiento pasivo (Figura 12, panel derecho). En la Figura 12
    se resumen esquemáticamente los tres mecanismos propuestos.</p>

  </disp-quote>
  <p><italic><bold>Señalización del calcio</bold>: el calcio está
  vinculado a la incorporación de glucosa en el músculo. El mecanismo
  parece requerir segundos mensajeros (cADPR y NAADP), proteínas
  detectoras de calcio como la calmodulina y la quinasa CaMKII. Otro
  mecanismo propuesto es la salida de ATP que activaría de forma
  autocrina los receptores purinérgicos, los cuales activarían una PI3K
  gamma distinta de la activada por la insulina.</italic></p>
  <p><italic><bold>Estrés metabólico</bold>: la actividad contráctil
  permite la activación de la quinasa AMPK, que detecta el desequilibrio
  energético, se activa, y fosforila e inhibe las GAP (TBC1D4 y TBC1D1)
  de las proteínas Rab. Esto libera el tráfico vesicular y la exocitosis
  de GLUT-4.</italic></p>
  <p><italic><bold>Estrés mecánico</bold>: parece que las tensiones
  generadas por la contracción son detectadas por proteínas de la
  superficie celular. El blanco de estos sensores es RAC1, que se activa
  tanto durante la contracción como durante el estiramiento pasivo. Al
  igual que en el caso de la insulina, RAC1 activa la dinámica de la
  actina, pero también activaría otras vías como la proteína RALA y el
  aumento de ROS, lo cual incrementa el tráfico de GSV y la exocitosis
  de GLUT-4. cADPR: Cyclic ADP-ribose (ADP ribosa cíclico); NAADP:
  nicotinic acid adenine dinucleotide phosphate (ácido nicotínico
  adenina dinucleótido fosfato); CaMKII: calmudilin kinase 2
  (calmodulina quinasa 2); SR: sarcoplasmic reticulum (retículo
  sarcoplásmico); P2Y: purinergic 2 receptor (receptor purinérgico 2
  acoplado a proteína G); PI3k</italic><bold>?</bold><italic>:
  phosphatidylinositol 3-kinase gamma. (fosfatidilinositol 3-quinasa
  gama); Akt2: RAC-beta serine/threonine-protein kinase (RAC-beta serina
  treonina proteína quinasa); AMPK: adenosine 5’-monophosphate
  (AMP)-activated protein kinase (proteína-quinasa activada por
  monofosfato de adenina 5); SNARK: sucrose nonfermenting AMPK-related
  kinase (sacarosa quinasa no fermentada relacionada con AMPK); DGC:
  dystrophin glycoprotein complex (complejo glucoproteico de la
  distrofina); RAC1: Ras-related C3 botulinum toxin substrate 1
  (sustrato 1 de la toxina botulínica C3 relacionada con la proteína
  Ras); PAK1: p21 (RAC1) activated kinase (quinasa p21 activada por
  RAC1); RALA: Ras-related protein Ral-A (proteína Ral-A asociada a
  Ras); ROS: reactive oxygen species (especies reactivas del oxígeno);
  ATP: adenosine triphosphate (trisfofato de adonosina); AMP: adenosine
  monophoshate (monofosfato de adenosina); AS160: Akt subtrate of 160
  KDa (sustrato de Akt de 160 KDa); GTP: guanosine triphosphate
  (trifosfato de guanosina); GSV; GLUT-4 storage vesicle (vesículas de
  almacenamiento de GLUT-4).</italic></p>
  
  <p>Aspectos fisiológicos de la actividad física</p>
  <disp-quote>
    <p>En la actividad física se observa una marcada disminución de los
    niveles de insulina debido a la inhibición alfa-adrenérgica de las
    células beta pancreáticas<sup>86</sup>. No obstante, se ha sugerido
    que se requiere un mínimo nivel “permisivo” de insulina para lograr
    una incorporación más eficaz de glucosa<sup>87</sup>. Si bien la
    insulina parece innecesaria para la captación de glucosa inducida
    por la contracción<sup>88</sup>, se cree que existe una sinergia
    entre los efectos de la actividad física y la insulina, lo que
    podría estar vinculado a un mayor flujo sanguíneo muscular, como a
    un incremento en la translocación de GLUT-4. Una observación en
    consonancia con la sinergia propuesta es que la insulinopenia
    extrema durante el ejercicio reduce la captación de glucosa por el
    músculo<sup>89</sup>. Sin embargo, es más probable que esto se deba
    a la severa hiperlipidemia asociada a la deficiencia de insulina que
    a los efectos directos de la falta de insulina<sup>1</sup>. Defronzo
    et al. realizaron en 10 sujetos sanos un <italic>clamp</italic>
    euglucémico e hiperinsulinémico con cateterismo arterial y venoso de
    un miembro inferior, el cual fue seguidamente sometido a 30 minutos
    de ejercicio<sup>90</sup>. La absorción de glucosa aumentó
    notablemente como resultado de un incremento de nueve veces en el
    flujo sanguíneo y una diferencia de cuatro veces en la relación
    arteriovenosa de la glucemia. Este incremento en la captación de
    glucosa fue significativamente mayor que la suma de la actividad
    física sola y la insulina sola, lo que demuestra que la acción
    conjunta o simultánea, entre la hiperinsulinemia y el ejercicio,
    provoca una acción sinérgica. En este sentido, la ingesta de
    hidratos de carbono durante la actividad física es beneficiosa, ya
    que produce un aumento de los niveles de insulina, lo que incrementa
    aún más la captación de glucosa muscular, con una probable
    contribución adicional del aumento de la glucemia <italic>per
    se</italic> tras la ingesta<sup>88</sup>. Hoy se sabe que el
    entrenamiento físico regular provoca un aumento de la densidad
    capilar muscular en los seres humanos. Por otra parte, la insulina
    también induce un aumento de la densidad capilar y de la
    vasodilatación que conduce a un mayor suministro de nutrientes. Por
    lo tanto, podemos concluir que la actividad física y la insulina son
    mecanismos sinérgicos que contribuyen a la mejora sostenida de la
    captación de glucosa estimulada por la insulina después del
    entrenamiento regular<sup>66</sup>.</p>
    <p>Además del aumento de la captación de glucosa muscular durante la
    actividad física, se produce un incremento en la captación de
    glucosa después de la actividad. La captación de glucosa aumenta
    hasta 4 horas después de la actividad, con independencia de la
    insulina. Luego, en una segunda fase posactividad, se observa una
    mayor sensibilidad a la insulina que dura cerca de 48
    horas<sup>91</sup>. Esto se debe principalmente a un mecanismo local
    inducido por la contracción del músculo activo. Así, el ejercicio
    con una sola pierna conduce a una captación de glucosa muscular
    estimulada por insulina dos a cuatro veces mayor tras el ejercicio
    en comparación con la pierna no ejercitada<sup>92</sup>. Además, la
    sensibilidad a la insulina de los músculos no activos disminuye, lo
    que indica que las respuestas sistémicas al ejercicio exhaustivo
    prolongado (¿debido a la elevación de catecolaminas y de ácidos
    grasos?) pueden disminuir la acción de la insulina en los músculos
    no involucrados en el ejercicio. Fisiológicamente, esto tiene
    sentido, ya que una resistencia leve a la insulina en los músculos
    inactivos redistribuiría la glucosa sanguínea a los músculos
    activos. La sensibilidad a la insulina de todo el cuerpo tras el
    ejercicio dependerá, entonces, de la relación entre los músculos
    activos e inactivos, así como de la duración y la intensidad del
    ejercicio<sup>93</sup>. Todo ello justificaría ampliamente indicar
    la realización de ejercicios aeróbicos y de fuerza, con la premisa
    de utilizar el mayor número posible de músculos y grandes grupos
    musculares.</p>
  </disp-quote>
  <p>Aumento de la sensibilidad a la insulina después del ejercicio.
  Mecanismos moleculares</p>
  <disp-quote>
    <p>La mayor sensibilidad a la insulina tras el ejercicio puede
    explicarse, en parte, por un aumento en la respuesta vasodilatadora
    del lecho microvascular a la insulina debido a un incremento del
    óxido nítrico (NO), probablemente por fosforilación y activación de
    eNOS por acción de AMPK en las células endoteliales durante el
    ejercicio<sup>94</sup>.</p>
    <p>Además de aumentar la respuesta vasodilatadora a la insulina en
    el período posterior al ejercicio, existen mecanismos moleculares en
    el miocito responsables del aumento de la translocación de GLUT-4
    por la insulina que no modifican los pasos proximales de la
    señalización de la insulina. En otras palabras, la posactividad no
    incrementa la actividad tirosina-quinasa de RI, la fosforilación de
    tirosina del IRS1, la actividad de PI3K asociada a IRS1 ni la
    fosforilación de Akt2<sup>1</sup>. Llamativamente, tampoco se
    debería a una mayor síntesis de</p>
    <p>GLUT-4<sup>95</sup>. Por otro lado, aunque la actividad de GS
    aumenta después de la depleción de glucógeno muscular provocada por
    el ejercicio, esto no se debería a un mayor efecto de la
    insulina<sup>96</sup>.</p>
    <p>Para comprender el aumento de la sensibilidad a la insulina tras
    la actividad física en el ME se debe prestar atención a los
    elementos comunes en ambas vías, es decir, los eventos moleculares
    que se activan tanto por la actividad física como por la insulina y
    que involucran la translocación de GLUT-4. Deberíamos centrar
    nuestra atención en los activadores de la exocitosis de GLUT-4 que
    persisten activos después de la actividad y en la recuperación. De
    esta manera, la insulina podría causar una activación adicional de
    los elementos ya activos posactividad y desencadenar una mayor
    incorporación de glucosa. Entre los elementos comunes activados por
    la insulina y por la actividad física la proteína GAP, TBC1D4/AS160
    surge como molécula candidata, ya que además de ser fosforilada en
    varios sitios por acción de la insulina, es fosforilada en otros
    residuos por acción de la actividad física. Se ha demostrado que los
    ratones con desactivación génica (<italic>knockout</italic>, KO)
    para TBC1D4/AS160 incorporan glucosa normalmente durante el
    ejercicio, pero la sensibilización a la insulina se bloquea durante
    el período posterior a la actividad<sup>97</sup>, lo que avalaría
    que TBC1D4/AS160 es el elemento clave de la sensibilización
    posterior al ejercicio. Por otro lado, su parálogo TBC1D1 también
    sería responsable de la translocación de GLUT-4 estimulada por la
    actividad física, pero no estimulada por la insulina<sup>98</sup>.
    Por lo tanto, se cree que ambas proteínas GAP (TBC1D4/ AS160 y
    TBC1D1) tienen similares Rab como proteínas blanco (Rab 13, Rab 8),
    lo que puede explicar la activación del mismo evento (exocitosis de
    GLUT-4) con estímulos diferentes. Sobre la base de experimentos en
    ratones KO para AMPK, esta última parece ser en gran medida
    responsable de la fosforilación de TBC1D4/AS160 durante el ejercicio
    y, de hecho, el ME de estos animales no evidencia una mayor
    sensibilidad a la insulina en la posactividad<sup>99</sup>. En otras
    palabras, la activación de AMPK y TBC1D4/AS160 en la actividad
    física sería responsable del aumento de la sensibilidad a la
    insulina tras el ejercicio.</p>
    <p>Los efectos de una sola sesión de ejercicio sobre el aumento de
    la sensibilidad a la insulina duran como máximo 48 horas. No
    obstante, el entrenamiento regular induce adaptaciones más
    duraderas, y mejora la acción de la insulina tanto en las personas
    sanas como en los pacientes con DM2, incluso en mayor magnitud que
    los fármacos utilizados contra la DM.</p>
    <p>Algunos de los efectos observados con el entrenamiento regular
    incluyen una mayor expresión de proteínas involucradas en la cascada
    de señalización de la insulina, el aumento en la cantidad de GLUT-4,
    la mayor cantidad de hexoquinasa II y de glucógeno, y la mayor
    cantidad y volumen de las mitocondrias<sup>100</sup>. No obstante,
    estos mecanismos propuestos son controvertidos y se necesitan más
    investigaciones al respecto.</p>
    <p>El entrenamiento físico regular también mejora la sensibilidad a
    la insulina y la vascularización del tejido adiposo<sup>2</sup>. En
    un estudio en seres humanos después de 10 semanas de entrenamiento
    se observó un aumento de la sensibilidad a la insulina en el tejido
    adiposo subcutáneo evaluado por la supresión de la lipólisis, y
    mayor expresión de proteínas del receptor de insulina y de
    hexoquinasa II. Por lo tanto, al igual que el ME, el entrenamiento
    parece potenciar la acción de la insulina en el tejido
    adiposo<sup>3</sup>.</p>
    <p>En síntesis, la insulina y la actividad física son, en gran
    parte, responsables del equilibrio entre los depósitos y las
    demandas energéticas. Si esta homeostasis energética se altera como
    en el caso del sedentarismo, la obesidad y la DM2, se generan
    desequilibrios metabólicos que conducen a diversos estados
    patológicos. El tejido muscular es un órgano que cumple una función
    esencial en el metabolismo energético y en la regulación de la
    glucemia. Si bien conocemos numerosos eventos desencadenados por el
    ejercicio, aún quedan muchos mecanismos moleculares por estudiar que
    pueden influir y modular la incorporación de la glucosa en el ME. Se
    ha demostrado que luego del estímulo contráctil más de mil proteínas
    musculares cambian su estado de fosforilación; sin embargo, se
    desconocen en gran medida sus implicaciones
    metabólicas<sup>101</sup>. Así, poco a poco, los avances científicos
    nos ayudan a comprender, aunque de manera muy minimalista, los
    distintos eventos y regulaciones sobre el ingreso de la glucosa
    tanto por la insulina como por el ejercicio. Por consiguiente, los
    conocimientos moleculares y fisiológicos aquí detallados aportan
    argumentos más que suficientes para apoyar la idea de que la
    actividad física es fundamental en la regulación de la glucemia, y
    la convierten en una aliada en el mantenimiento de la homeostasis
    energética no solo en las personas sanas, sino también en aquellas
    con patologías metabólicas.</p>
    <p><bold>BIBLIOGRAFÍA</bold></p>
  </disp-quote>
  <p>Andersen P, Saltin B. Maximal perfusion of skeletal muscle in man.
  J Physiol 1985;366:233-249.</p>
  <p>Bakke J, Bettaieb A, Nagata N, Matsuo K, Haj FG. Regulation of the
  SNARE-interacting protein Munc18c tyrosine phosphorylation in
  adipocytes by protein-tyrosine phosphatase 1B. Cell Commun Signal
  2013;11:57.</p>
  <p>Balamatsias D, Kong AM, Waters JE, et al. Identification of P-Rex1
  as a novel RAC1-guanine nucleotide exchange factor (GEF) that promotes
  actin remodeling and GLUT-4 protein trafficking in adipocytes. J Biol
  Chem 2011;286(50):43229-43240.</p>
  <p>Berger M, Hagg S, Ruderman NB. Glucose metabolism in perfused
  skeletal muscle. Interaction of insulin and exercise on glucose
  uptake. Biochem J 1975;146(1):231-238.</p>
  <p>Bertrand L, De Loof M, Beauloye C, Horman S, Bultot L. A new degree
  of complexity (n)ty in the regulation of GLUT-4 trafficking. Bioch J
  2021;478(7):1315-1319.</p>
  <p>Boucher J, Kleinridders A, Kahn CR. Insulin receptor signaling in
  normal and insulin-resistant states. Cold Spring Harb Perspect Biol
  2014;6(1):a009191.</p>
  <p>Bouskila M, Hunter RW, Ibrahim AFM, et al. Allosteric regulation of
  glycogen synthase controls glycogen synthesis in muscle. Cell
  Metabolism 2010;12(5):456-466.</p>
  <p>Bryant NJ, Gould GW. SNARE Proteins underpin insulin-regulated
  GLUT-4 traffic. Traffic 2011;12(6):657-664.</p>
  <p>Cacicedo JM, Gauthier M-S, Lebrasseur NK, Jasuja R, Ruderman NB,
  Ido Y. Acute exercise activates AMPK and eNOS in the mouse aorta. Am J
  Physiol Heart Circ Physiol 2011;301(4): H1255-1265.</p>
  <p>Cai H, Reim K, Varoqueaux F, et al. Complexin II plays a positive
  role in Ca2+-triggered exocytosis by facilitating vesicle priming.
  Proc Natl Acad Sci USA 2008;105(49):19538-19543.</p>
  <p>Carracedo A, Pandolfi PP. The PTEN-PI3K pathway: of feedbacks and
  cross-talks. Oncogene 2008;27(41):5527-5541.</p>
  <p>Chambers MA, et al. Stretch-stimulated glucose uptake in skeletal
  muscle is mediated by reactive oxygen species and p38 MAPkinase. J
  Physiol 2009;587(Pt 13):3363-3373.</p>
  <p>Chang L, Chiang S-H, Saltiel AR. Insulin signaling and the
  regulation of glucose transport. Mol Med 2004;10(7-12):65-71.</p>
  <p>Chiu TT, Patel N, Shaw AE, Bamburg JR, Klip A. Arp2/3- and
  cofilin-coordinated actin dynamics is required for insulin-mediated
  GLUT-4 translocation to the surface of muscle cells. Mol Biol Cell
  2010;21(20):3529-3539.</p>
  <p>Costford SR, Kavaslar N, Ahituv N, et al. Gain-of-function R225W
  mutation in human AMPK<bold>?</bold>3 causing increased glycogen and
  decreased triglyceride in skeletal muscle. PLOS ONE
  2007;2(9):e903.</p>
  <p>Dawson D, Vincent MA, Barrett EJ, et al. Vascular recruitment in
  skeletal muscle during exercise and hyperinsulinemia assessed by
  contrast ultrasound. Am J Physiol Endocrinol Metab.
  2002;282(3):E714-20.</p>
  <p>De Meyts P, Whittaker J. Structural biology of insulin and IGF1
  receptors: implications for drug design. Nat Rev Drug Discov
  2002;1(10):769-783.</p>
  <p>De Meyts P. The insulin receptor and its signal transduction
  network. En: Feingold KR, Anawalt B, Blackman MR, et al., editors.
  Endotext. South Dartmouth (MA): MDText.com, Inc.; 2000 Disponible en:
  http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK378978/ [Consultado febrero
  2023].</p>
  <p>DeFronzo RA, Ferrannini E, Sato Y, Felig P, Wahren J. Synergistic
  interaction between exercise and insulin on peripheral glucose uptake.
  J Clin Invest 1981;68(6):1468-1474.</p>
  <p>Deshmukh AS, Murgia M, Nagaraj N, Treebak JT, Cox J, Mann M. Deep
  proteomics of mouse skeletal muscle enables quantitation of protein
  isoforms, metabolic pathways, and transcription factors. Mol Cell
  Proteomics 2015;14(4):841-853.</p>
  <p>Farese RV. Function and dysfunction of aPKC isoforms for glucose
  transport in insulin-sensitive and insulin-resistant states. Am J
  Physiol Endocrinol Metab 2002;283(1):E1-11.</p>
  <p>Fisher JS, Gao J, Han DH, Holloszy JO, Nolte LA. Activation of AMP
  kinase enhances sensitivity of muscle glucose transport to insulin. Am
  J Physiol Endocrinol Metab 2002;282(1):E18-23.</p>
  <p>Foster LJ, Klip A. Mechanism and regulation of GLUT-4 vesicle
  fusion in muscle and fat cells. Am J Physiol Cell Physiol
  2000;279(4):C877-890.</p>
  <p>Grusovin J, Macaulay SL. Snares for GLUT-4 mechanisms directing
  vesicular trafficking of GLUT-4. Front Biosci 2003;8:d620-641.</p>
  <p>Guse AH, Wolf IMA. Ca (2+) microdomains, NAADP and type 1 ryanodine
  receptor in cell activation. Biochim Biophys Acta 2016;1863(6 Pt
  B):1379-1384.</p>
  <p>Hargreaves M, Meredith I, Jennings G. Muscle glycogen and glucose
  uptake during exercise in humans. Exp Physiol 1992;77(4):641-644.</p>
  <p>Huntwork S, Littleton JT. A complexin fusion clamp regulates
  spontaneous neurotransmitter release and synaptic growth. Nat Neurosci
  2007;10(10):1235-1237.</p>
  <p>Huveneers S, Danen EH. Adhesion signaling crosstalk between
  integrins, Src and Rho. J Cell Sci. 2009 Apr 15;122(Pt
  8):1059-1069.</p>
  <p>Inyard AC, Clerk LH, Vincent MA, Barrett EJ. Contraction stimulates
  nitric oxide–independent microvascular recruitment and increases
  muscle insulin uptake. Diabetes 2007;56(9):2194-200.</p>
  <p>Jaldin-Fincati JR, Pavarotti M, Frendo-Cumbo S, Bilan PJ, Klip A.
  Update on GLUT-4 vesicle traffic. A cornerstone of insulin action.
  Trends Endocrinol Metab 2017;28(8):597-611.</p>
  <p>Järhult J, Holst J. The role of the adrenergic innervation to the
  pancreatic islets in the control of insulin release during exercise in
  man. Pflügers Arch 1979;383(1):41-45.</p>
  <p>Jensen TE, Angin Y, Sylow L, Richter EA. Is contraction-stimulated
  glucose transport feedforward regulated by Ca2+? Exp Physiol
  2014;99(12):1562-1568.</p>
  <p>Jensen TE, Rose AJ, Hellsten Y, Wojtaszewski JFP, Richter EA.
  Caffeine-induced Ca2+ release increases AMPK-dependent glucose uptake
  in rodent soleus muscle. Am J Physiol Endocrinol Metab 2007;293(1):
  E286-292.</p>
  <p>Jensen TE, Sylow L, Rose AJ, et al. Contraction-stimulated glucose
  transport in muscle is controlled by AMPK and mechanical stress but
  not sarcoplasmic reticulum Ca2+ release. Molecular Metabolism
  2014;3(7):742-753.</p>
  <p>Jessen N, Goodyear LJ. Contraction signaling to glucose transport
  in skeletal muscle. J Appl Physiol 2005;99(1):330-337.</p>
  <p>Jewell JL, Oh E, Ramalingam L, et al. Munc18c phosphorylation by
  the insulin receptor links cell signaling directly to SNARE
  exocytosis. J Cell Biol 2011;193(1):185-199.</p>
  <p>Kaburagi Y, Yamauchi T, Yamamoto-Honda R, et al. The mechanism of
  insulin-induced signal transduction is mediated by the insulin
  receptor substrate family. Endocr J 1999;46(Suppl):S25-34.</p>
  <p>Katz A, Broberg S, Sahlin K, Wahren J. Leg glucose uptake during
  maximal dynamic exercise in humans. Am J Physiol 1986;251(1 Pt
  1):E65-70.</p>
  <p>Kennedy JW, Hirshman MF, Gervino EV, et al. Acute exercise induces
  GLUT-4 translocation in the skeletal muscle of normal human subjects
  and subjects with type 2 diabetes. Diabetes 1999;48(5):1192-1197.</p>
  <p>Kim MS, Lee J, Ha J, et al. ATP stimulates glucose transport
  through activation of P2 purinergic receptors in C(2)C(12) skeletal
  muscle cells. Arch Biochem Biophys 2002;401(2):205-14.</p>
  <p>Kitajima N, Watanabe K, Morimoto S, et al. TRPC3-mediated Ca2+
  influx contributes to RAC1-mediated production of reactive oxygen
  species in MLP-deficient mouse hearts. Biochem Biophys Res Commun
  2011;409(1):108-113.</p>
  <p>Kjøbsted R, Chadt A, Jørgensen NO, et al. TBC1D4 is necessary for
  enhancing muscle insulin sensitivity in response to AICAR and
  contraction. Diabetes 2019;68(9):1756-1766.</p>
  <p>Kjøbsted R, Munk-Hansen N, Birk JB, et al. Enhanced muscle insulin
  sensitivity after contraction/exercise is mediated by AMPK. Diabetes
  2016;66(3):598-612.</p>
  <p>Klip A, Sun Y, Chiu TT, Foley KP. Signal transduction meets vesicle
  traffic: the software and hardware of GLUT-4 translocation. Am J
  Physiol Cell Physiol 2014;306(10):C879-886.</p>
  <p>Koh HJ, et al. Sucrose nonfermenting AMPK-related kinase (SNARK)
  mediates contraction-stimulated glucose transport in mouse skeletal
  muscle. Proc Natl Acad Sci 2010;107(35):1554115546.</p>
  <p>Latham CF, López JA, Hu S-H, et al. Molecular dissection of the
  Munc18c/syntaxin4 interaction: implications for regulation of membrane
  trafficking. Traffic 2006;7(10):1408-1419.</p>
  <p>Lawrence MC. Understanding insulin and its receptor from their
  three-dimensional structures. Mol Metab 2021;52:101255.</p>
  <p>Lee HC. Cyclic ADP-ribose and NAADP: fraternal twin messengers for
  calcium signaling. Sci China Life Sci 2011;54(8):699-711.</p>
  <p>Li J, King NC, Sinoway LI. Interstitial ATP and norepinephrine
  concentrations in active muscle. Circulation
  2005;111(21):2748-2751.</p>
  <p>Liu Y, Lai Y-C, Hill EV, et al. Phosphatidylinositol 3-phosphate
  5-kinase (PIKfyve) is an AMPK target participating in
  contraction-stimulated glucose uptake in skeletal muscle. Bioch J
  2013;455(2):195-206.</p>
  <p>Macaulay SL, Grusovin J, Stoichevska V, Ryan JM, Castelli LA, Ward
  CW. Cellular munc18c levels can modulate glucose transport rate and
  GLUT-4 translocation in 3T3L1 cells. FEBS Lett
  2002;528(1-3):154-160.</p>
  <p>Mann G, Riddell MC, Adegoke OAJ. Effects of acute muscle
  contraction on the key molecules in insulin and Akt signaling in
  skeletal muscle in health and in insulin resistant states. Diabetology
  2022;3(3):423-446.</p>
  <p>Manning BD, Toker A. Akt/PKB signaling: navigating the Network.
  Cell 2017;169(3):381-405.</p>
  <p>Martin IK, Katz A, Wahren J. Splanchnic and muscle metabolism
  during exercise in NIDDM patients. Am J Physiol. 1995;269(3 Pt
  1):E583-90.</p>
  <p>Mikines KJ, et al. Effect of physical exercise on sensitivity and
  responsiveness to insulin in humans. Am J Physiol 1988;254(3
  Pt1):E248-259.</p>
  <p>Miyazaki M, Emoto M, Fukuda N, Hatanaka M, Taguchi A, Miyamoto S,
  Tanizawa Y. DOC2b is a SNARE regulator of glucosestimulated delayed
  insulin secretion. Biochem Biophys Res Commun 2009;384(4):461-465.</p>
  <p>Moore TM, Zhou Z, Cohn W, et al. The impact of exercise on
  mitochondrial dynamics and the role of Drp1 in exercise performance
  and training adaptations in skeletal muscle. Mol Metab
  2018;21:51-67.</p>
  <p>Nomiyama R, Emoto M, Fukuda N, et al. Protein kinase C iota
  facilitates insulin-induced glucose transport by phosphorylation of
  soluble NSF attachment protein receptor regulator (SNARE) double C2
  domain protein b. J Diabetes Investig 2019;10(3):591-601.</p>
  <p>Nozaki S, Ueda S, Takenaka N, Kataoka T, Satoh T. Role of RalA
  downstream of RAC1 in insulin-dependent glucose uptake in muscle
  cells. Cell Signal 2012;24(11):2111-2117.</p>
  <p>Oak SA, Zhou YW, Jarrett HW. Skeletal muscle signaling pathway
  through the dystrophin glycoprotein complex and RAC1. J Biol Chem
  2003;278(41):39287-39295.</p>
  <p>Osorio-Fuentealba C, Contreras-Ferrat AE, Altamirano F, et al.
  Electrical stimuli release ATP to increase GLUT-4 translocation and
  glucose uptake via PI3K<bold>?</bold>-Akt-AS160 in skeletal muscle
  cells. Diabetes 2013;62(5):1519-1526.</p>
  <p>Osorio-Fuentealba C, Klip A. Dissecting signaling by individual
  Akt/PKB isoforms, three steps at once. Biochem J
  2015;470(2):e13-16.</p>
  <p>Park DR, Park KH, Kim BJ, Yoon CS, Kim UH. Exercise ameliorates
  insulin resistance via Ca2+ signals distinct from those of insulin for
  GLUT-4 translocation in skeletal muscles. Diabetes
  2015;64(4):1224-1234.</p>
  <p>Pavarotti MA, Tokarz V, Frendo-Cumbo S, et al. Complexin-2
  redistributes to the membrane of muscle cells in response to insulin
  and contributes to GLUT-4 translocation. Biochem J
  2021;478(2):407-422.</p>
  <p>Pehmøller C, Brandt N, Birk JB, et al. Exercise alleviates
  lipidinduced insulin resistance in human skeletal muscle-signaling
  interaction at the level of TBC1 domain family member 4. Diabetes
  2012;61(11):2743-2752.</p>
  <p>Ploug T, Galbo H, Richter EA. Increased muscle glucose uptake
  during contractions: no need for insulin. Am J Physiol. 1984;247(6 Pt
  1):E726-31.</p>
  <p>Ramalingam L, Oh E, Thurmond DC. Doc2b enrichment enhances glucose
  homeostasis in mice via potentiation of insulin secretion and
  peripheral insulin sensitivity. Diabetologia 2014;57(7):1476-1484.</p>
  <p>Richter EA, Hargreaves M. Exercise, GLUT-4, and skeletal muscle
  glucose uptake. Physiol Rev 2013;93(3):993-1017.</p>
  <p>Richter EA, Ruderman NB, Gavras H, Belur ER, Galbo H. Muscle
  glycogenolysis during exercise: dual control by epinephrine and
  contractions. Am J Physiol 1982;242(1):E25-32.</p>
  <p>Richter EA, Sylow L, Hargreaves M. Interactions between insulin and
  exercise. Biochem J 2021;478(21):3827-3846.</p>
  <p>Richter EA. Is GLUT-4 translocation the answer to
  exercisestimulated muscle glucose uptake? Am J Physiol Endocrinol
  Metab 2021;320(2):E240-E243.</p>
  <p>Ritchter EA, et al. Sarcolemmal glucose transport and GLUT4
  translocation during exercise are diminished by endurance training. Am
  J Physiol 1998;274(1):E89-95.</p>
  <p>Rose AJ, Kiens B, Richter EA. Ca2+-calmodulin-dependent protein
  kinase expression and signaling in skeletal muscle during exercise. J
  Physiol 2006;574(Pt 3):889-903.</p>
  <p>Rowell LB, Shepherd JT, editors. Handbook of Physiology: Section
  12: Exercise: regulation and integration of multiple systems.
  1<sup>st</sup> ed. American Physiological Society/Oxford Univ Press;
  1996.</p>
  <p>Rudich A, Klip A. Putting RAC1 on the path to glucose uptake.
  Diabetes 2013;62(6):1831-1832.</p>
  <p>Saito T, Okada S, Nohara A, et al. Syntaxin4 interacting protein
  (Synip) binds phosphatidylinositol (3,4,5) triphosphate. PLoS ONE
  2012;7(8):e42782.</p>
  <p>Sandström ME, Zhang S-J, Bruton J, et al. Role of reactive oxygen
  species in contraction-mediated glucose transport in mouse skeletal
  muscle. J Physiol 2006;575(1):251-262.</p>
  <p>Sano H, Peck GR, Kettenbach AN, Gerber SA, Lienhard GE.
  Insulin-stimulated GLUT-4 protein translocation in adipocytes requires
  the Rab10 guanine nucleotide exchange factor Dennd4C. J Biol Chem
  2011;286(19):16541-16545.</p>
  <p>Shaw LM. The insulin receptor substrate (IRS) proteins. Cell Cycle
  2011;10(11):1750-1756.</p>
  <p>Shepherd PR. Mechanisms regulating phosphoinositide 3-kinase
  signaling in insulin-sensitive tissues. Acta Physiol Scand
  2005;183(1):3-12.</p>
  <p>Steenberg DE, et al. A single bout of one-legged exercise to local
  exhaustion decreases insulin action in nonexercised muscle leading to
  decreased whole-body insulin action. Diabetes 2020;69(4):578-590.</p>
  <p>Stenmark H. Rab GTPases as coordinators of vesicle traffic. Nat Rev
  Mol Cell Biol 2009;10(8):513-525.</p>
  <p>Sun Y, Bilan PJ, Liu Z, Klip A. Rab8A and Rab13 are activated by
  insulin and regulate GLUT-4 translocation in muscle cells. Proc Natl
  Acad Sci U S A. 2010;107(46):19909-19914.</p>
  <p>Swiderska E, Strycharz J, Wróblewski A, et al. Role of PI3K/Akt
  pathway in insulin-mediated glucose uptake. Intech Open; 2018.</p>
  <p>Sylow L, Jensen TE, Kleinert M, et al. RAC1 is a novel regulator of
  contraction-stimulated glucose uptake in skeletal muscle. Diabetes
  2013;62(4):1139-1151.</p>
  <p>Sylow L, Jensen TE, Kleinert M, et al. RAC1 signaling is required
  for insulin-stimulated glucose uptake and is dysregulated in
  insulin-resistant murine and human skeletal muscle. Diabetes
  2013;62(6):1865-75.</p>
  <p>Sylow L, Møller LLV, Kleinert M, Richter EA, Jensen TE.
  Stretchstimulated glucose transport in skeletal muscle is regulated by
  RAC1. J Physiol 2015;593(3):645-656.</p>
  <p>Sylow L, Nielsen IL, Kleinert M, et al. RAC1 governs
  exercise-stimulated glucose uptake in skeletal muscle through the
  regulation of GLUT-4 translocation in mice. J Physiol
  2016;594(17):4997-5008.</p>
  <p>Sylow L, Tokarz VL, Richter EA, Klip A. The many actions of insulin
  in skeletal muscle, the paramount tissue determining glycemia. Cell
  Metab 2021;33(4):758-780.</p>
  <p>Takenaka N, Yasuda N, Nihata Y, et al. Role of the guanine
  nucleotide exchange factor in Akt2-mediated plasma membrane
  translocation of GLUT-4 in insulin-stimulated skeletal muscle. Cell
  Signal 2014;26(11):2460-2469.</p>
  <p>Thurmond DC, Pessin JE. Molecular machinery involved in the
  insulin-regulated fusion of GLUT-4-containing vesicles with the plasma
  membrane (review). Mol Membr Biol 2001;18(4):237-245.</p>
  <p>Wasserman DH, Mohr T, Kelly P, Lacy DB, Bracy D. Impact of insulin
  deficiency on glucose fluxes and muscle glucose metabolism during
  exercise. Diabetes 1992;41(10):1229-1238.</p>
  <p>Whitfield J, Paglialunga S, Smith BK, et al. Ablating the protein
  TBC1D1 impairs contraction-induced sarcolemmal glucose transporter 4
  redistribution but not insulin-mediated responses in rats. J Biol Chem
  2017;292(40):16653-16664.</p>
  <p>Witczak CA, Jessen N, Warro DM, et al. CaMKII regulates
  contraction-induced, but not insulin-induced, glucose uptake in mouse
  skeletal muscle. Am J Physiol Endrocrinol Metab
  2010;298(6):E1150-1160.</p>
  <p>Wojtaszewski JF, et al. Insulin signaling and insulin sensitivity
  after exercise in human skeletal muscle. Diabetes
  2000;49(3):325-331.</p>
  <p>Wright DC, Hucker KA, Holloszy JO, Han DH. Ca2+ and AMPK both
  mediate stimulation of glucose transport by muscle contractions.
  Diabetes 2004;53(2):330-335.</p>
  <p>Yamada E, Okada S, Saito T, et al. Akt2 phosphorylates Synip to
  regulate docking and fusion of GLUT-4-containing vesicles. J Cell Biol
  2005;168(6):921-928.</p>
  <p>Yano S, Morino-Koga S, Kondo T, et al. Glucose uptake in rat
  skeletal muscle L6 cells is increased by low-intensity electrical
  current through the activation of the phosphatidylinositol-3-OH kinase
  (PI-3K)/Akt pathway. J Pharmacol Sci 2011;115(1):94-98.</p>
  <p>Yu H, Rathore SS, Davis EM, Ouyang Y, Shen J. Doc2b promotes GLUT-4
  exocytosis by activating the SNARE-mediated fusion reaction in a
  calcium- and membrane-bending-dependent manner. Mol Biol Cell
  2013;24(8):1176-1184.</p>
  <p>Yu H, Rathore SS, Shen J. Synip arrests soluble N
  -ethylmaleimide-sensitive factor attachment protein receptor
  (SNARE)dependent membrane fusion as a selective target membrane
  SNARE-binding Inhibitor. J Biol Chem 2013;288(26):18885-18893.</p>
  <p>Zhou Y, Jiang D, Thomason DB, Jarrett HW. Laminin-induced
  activation of RAC1 and JNKp46 is initiated by Src family kinases and
  mimics the effects of skeletal muscle contraction. Biochemistry
  2007;46(51):14907-14916.</p>
</sec>
</body>
<back>
</back>
</article>
